
Escribo estas líneas todavía con la piel de gallina. Y es que el ciclismo estará pasando por el peor momento de su historia, pero qué quieren que les diga. Que este deporte nos regale más de seis horas de puro espectáculo no tiene precio. Y más, si el desenlace es el que hemos podido vivir en la llegada al mítico e histórico Alpe d’Huez.
A sus 33 primaveras, el abulense nacido en Leganés ha cumplido un sueño. Carlos Sastre se corona en los Alpes tras una etapa mágica, fantástica para cualquier ciclista y sublime para los ojos de cualquier espectador; enfundándose el maillot amarillo. El Tour tiene nuevo líder, y el ciclismo español vuelve a forjar su protagonismo en la ronda gala.
Ya lo decíamos ayer: Sastre debía atacar hoy. Y de qué manera lo ha hecho, sin dudar un sólo instante, sin mirar hacia atrás y aumentando su ventaja kilómetro a kilómetro. Comiéndole 2’13’’ al líder de la general, Frank Schleck, para quedarse con un margen de 1’24’’ del luxemburgués, a 1’34’’ de Cadel Evans y a 2’39’’ de Denis Menchov.
Cifras que pueden tener muchas lecturas. Los más optimistas pueden creer en su victoria final, algo que veo muy complicado. Pero el podio sí que es posible, con el ruso a más de dos minutos y presumiblemente débil tras la escalada a los Alpes. Lo mejor es que el Tour de Francia no ha dicho su última palabra, como los favoritos a entrar en París con el maillot amarillo colocado. Ni tampoco Sastre.
Foto | El Mundo



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