
Emoción hasta –literalmente– el último segundo. Irlanda ha enterrado sus sombras y saldado su deuda con la historia, venciendo 17 a 15 nada menos que a Gales, en un traspaso de corona de campeón a nuevo campeón. La jornada se completó la victoria de Inglaterra ante Escocia por 26 a 12 (y quedándose la Calcutta Cup que se disputan cada año), y con la goleada a domicilio de Francia, que derrotó 50 a 8 a Italia condenándola a quedarse, un año más, con la cuchara de madera.
Pero toda la atención estuvo centrada en el Millenium de Cardiff. Gales recibía a Irlanda con la misión de ganar al menos por trece puntos de diferencia para conseguir el título. Pero los del XV del trébol no iban a conformarse sólo con el campeonato, ya que estaba en juego la “Triple corona”, un trofeo que sólo disputan los equipos británicos (Gales aún podía conseguirlo, ya que sólo había caído ante Francia). Además, una derrota por menos de trece puntos, hubiera dejado a Irlanda como campeón, pero sin el Grand Slam (vencer en todos los partidos) título que habían obtenido sólo una vez en su historia, en 1948.
Tras un primer tiempo “a cara de perro” y sin ensayos, los Dragones se fueron al descanso con ventaja de seis puntos logrados en golpes de castigo. Ya en la segunda mitad, seis minutos mágicos le valieron al XV del trébol, para ponerse 14 a 6 mediante dos ensayos convertidos. Todo parecía encarado, pero Gales no iba a rendirse facilmente, y de a poco fue recuperando terreno hasta ponerse 15 a 14 por delante en el marcador.
Fue entonces cuando Irlanda sacó a relucir su casta y, a dos minutos del final, sus delanteros realizaron un inteligente movimiento para habilitar al medio-apertura Ronan O’Gara, que con un certero disparo de sobrepique puso las cosas 17 a 15 a favor de los verdes. Todo parecía resuelto, pero el destino guardaba otra sorpresa: a pocos segundos del final, el árbitro pitó un golpe de castigo a favor de Gales. Stephen Jones tuvo en su bota la posibilidad de lograr tres puntos que hubieran dado la victoria (aunque no el campeonato) a los Dragones.
Pero la suerte estuvo del lado de los Irlandeses, y la patada quedó “corta” por apenas unos metros. Victoria, memorable coronación con Grand Slam, y honor para el campeón invicto. El desenlace dramático, agrega más sabor a la epopeya. Irlanda tuvo su gran cita con la historia, y esta vez no falló.
Vía | London Times


Escribir un comentario
Para hacer un comentario es necesario que te identifiques: ENTRA o conéctate con FacebookConnect