
Y es que de tanto escuchar el himno de la Cuatro, uno se lo acaba creyendo. Y sólo faltaba un debut como el de España en Innsbruck ante Rusia para volver a encender la llama de la esperanza, tal como en el Mundial de Alemania 2006. Un triunfo ilusionante a la par que engañoso.
Eso sí. Pocos nos esperábamos un arranque de España en esta Eurocopa como éste. Aunque la débil Rusia no es rival como para entrar en un jucio de valores y colocar tan pronto a La Roja en la final. El estreno de los de Luís Aragonés en la Euro’08 es esperanzador, pero hay que andar con los pies en el suelo y pensar que lo primero es quedar primeros de grupo para después enfrentarnos a nuestra bestia negra: los cuartos.
Tampoco nos vamos a engañar. Mucho mejor hablar de un 4-1 que no de un 1-0, un 0-1 o un 0-0. España se ha sacudido los nervios del primer partido, ha ganado, ha jugado (a secas, al contrario que otras selecciones en esta Eurocopa) y ha obtenido un resultado muy favorable no sólo para la clasificación, también para el escaparate.
Que David Villa (grande hoy el asturiano) sea el momentáneo pichichi de la competición es un punto a nuestro favor. Y para mí, este primer partido ante Rusia era de lo más peligroso que se podía encontrar España en la primera fase. Queda la Suecia de Larsson e Ibrahimovic, la campeona Grecia y nuestra pesadilla ante Italia, Holanda o incluso, aunque sería sorprendente, Francia.
Un servidor, hasta que no superemos la barrera psicológica de los cuartos de final, mantiene los pies en el suelo. Y para no ser criticado de fanatismo, ahí van mis balonazos: mal Ramos, mal Silva y mal Iniesta.
Foto| Marca


Escribir un comentario
Para hacer un comentario es necesario que te identifiques: ENTRA o conéctate con FacebookConnect