Amarga derrota de la Selección Española de Balonmano ante Suecia en un final apasionante pero decepcionante. El sueco Jonas Källman del BM Ciudad Real llevó por la calle de la amargura a una España tímida en ataque, desafortunada y que no pudo contar con un desdibujado Albert Rocas, un hombre clave desde los siete metros y un arma voraz desde el extremo para romper con las defensas rivales (desaparecido en todo el encuentro). Ni las excelentes intervenciones de José Javier Hombrados (15 paradas) ni los ocho goles de Juanin García pudieron evitar que los de Juan Carlos Pastor cosecharan una derrota que nos aleja del camino de las medallas y de los Juegos Olímpicos de Pekín.
España comenzó el partido con una gran dosis de infortunio en ataque. Pronto aprovecharon los suecos para sacar tajada de la poca efectividad española y colocar el 2-5 en el marcador con un tanto de Kim Andersson (minuto 7). El mejor de los nuestros, Juanín García, parecía el único que desbordaba a la defensa rival y el único capaz de mantener a la Selección no demasiado alejada de la dirigida por Ingemar Linéll. Con una defensa 5-1, España daba sensación de buena defensa, pero los suecos estaban en estado de gracia y, por contra, los de Pastor perdían demasiados balones arriba. La exclusión de Dalibor Doder del CAI Aragón no supo aprovecharla la Selección, confirmando que nos faltan de los que no suenan en los momentos clave. Suerte de contar con un excelente Hombrados bajo los palos, que permitió a España marcharse al descanso con un gol de ventaja en el marcador (14-13).
Con Íker Romero hoy de titular y con la recuperación de Mariano Ortega, se podía intuir que no deberíamos haber tenido tanto problema en el ataque. No obstante, el marcador no reflejaba una distancia cómoda, y a pesar de alcanzar nuestra máxima diferencia en el marcador en el minuto 39 (20-16), gracias al dúo Hombrados-Romero; un parcial de 0-3 para los suecos volvía a poner las cosas como estaban. Martin Boquist, Källman y Marcus Ahlm anotaron antes de que Julen Aguinagalde pusiera el 21-19 en el marcador y rompiera con la mala racha de siete minutos sin marcar. En menos de diez minutos, España pasó de tener una ventaja de dos goles a ir a merced del juego de Suecia con Källman y Boquist intratables. Seguíamos cometiendo muchos errores en ataque, con contínuas pérdidas de balón que provocaban los rápidos contraataques suecos. La ofensiva nacional estaba ‘tocada’, no se atrevía a lanzar desde el exterior y los ataques se hacían tan largos que el mínimo error se convertía en medio gol de los escandinavos. Suecia se puso dos por delante (24-26, minuto 55) y Pastor se vio obligado a pedir su segundo tiempo muerto.
Entonces Hombrados soltó una frase mágica: “El otro día metimos tres goles en menos tiempo”; aludiendo a los últimos minutos del partido contra Francia en el que rozamos la remontada. Y como Moisés ante el Mar Rojo, las palabras del portero del BM Ciudad Real sonaron a milagro, un milagro en el que participaron Alberto Entrerríos y Juanín García para establecer de nuevo las tablas en el marcador en menos de un minuto. Con tiempo de tanteo y nervios finales, Alberto Entrerríos fue excluído a falta de 1:15 del final y con el luminoso reflejando todavía el empate. La cuenta atrás volvió a ser de infarto, sobretodo después de que Hombrados pusiera el broche de oro a su actuación. Paradón del madrileño al lanzamiento de la estrella sueca Kim Andersson desde los siete metros a 50 segundos para el bocinazo final, con el 26-26 y con un hombre menos en pista. Las fuerzas se igualaron con la exclusión de un sueco a falta de 8 segundos, pero la jugada en la que España debía conseguir la victoria se convirtió en tragedia. La parada del meta del Portland Tomas Svensson propició una contra a la velocidad de la luz de Källman, que nos dio la puntilla con un gol en el último segundo. Las medallas ya no son un objetivo posible, y con ellas, se marcha la opción de adquirir el billete directo a Pekín. 26-27 para Suecia, y a seguir soñando en otra cosa.


