Esta es la comparecencia pública que Mikel Astarloza ofreció ayer como último intento de rescatar su carrera profesional. Un busto que emocionado ha querido convencernos de que el milagro es posible, de que hay un error en toda esta pesadilla, basándose en la idea de que si fuera culpable jamás hubiera desplegado semejante discurso en su defensa. ¿Le creen?
No es mi intención ofender con la pregunta a aquellos que mantenien la fe en el corredor vasco, de hecho, sigo luchando conmigo mismo al ver el vídeo.
Sin embargo, la postura escéptica es la más cómoda y limpia a la vez. Recordarán casos de ciclistas, como Roberto Heras o Floyd Landis, que seguirán poniendo en duda su propia capacidad lógica, viéndose víctimas de un complot.
Los hay que como Iñigo Landaluze admiten su culpabilidad, lo que llevará a muchos a deducir que si Astarloza no sigue los pasos de su ex compañero, será porque es inocente. Desgraciadamente podría tratarse de un Landis, y de una necia improvisación que supondría multiplicar los efectos negativos para el ciclismo del ya pernicioso positivo.
Ojalá que se traté de un caso como el de Aketza Peña, con pronta solución, y sin repasar de nuevo, más que la nobleza del ciclismo, la inteligencia de quienes lo practican de forma profesional.
Vídeo | ETB


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