
El dopaje salpica de nuevo al deporte, pero ahora a un nivel bestial. El COI quiere volver a analizar todas las muestras (4500) recogidas en los Juegos de Pekín para aplicar el método que detecta la CERA, esta EPO de tercera generación que está dando tanto que hablar.
La CERA ha saltado a los titulares gracias (o por desgracia) a ciclistas como Schumacher y Piepoli, que vete a saber cómo y dónde consiguieron esta EPO de última generación, pero que un laboratorio antidopaje de Lausanne, combinando controles de orina y sangre ha sido capaz de detectarla, condenando con ello a todas las muestras de los olímpicos a ser de nuevo revisadas.
Hagan sus apuestas para ver cuántos nuevos tramposos salen de los controles antidoping, yo calculo que igual llegan a la decena, espero que ninguo de ellos español. Más de un olímpico se debe de estar comiendo las uñas viendo como lo pueden pillar tras alcanzar la gloria olímpica.
La lucha contra el dopaje siempre irá un pasito detrás de los tramposos y las nuevas sustancias porque hecha la ley, hecha la trampa. Pero me agrada la normativa de poder guardar las muestras durante 8 años para analizarlas cuando sea necesario y aplicando nuevos métodos de detección, es un seguro de vida deportivo para los campeones.
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