No corren buenos tiempos para Luis Aragonés y Juande Ramos. Llegaron como grandes estrellas y están a punto de acabar estrellados. Todo sus avales están comenzando a perder solidez y ambos, cual funambulista torpe, están a punto de perder el equilibrio tras soltar su pértiga. El problema es que no hay red.
Mediocre está siendo el estreno internacional del ex seleccionador nacional. Llegó a Turquía avalado por el triunfo de la Selección en la Eurocopa, pero el Fenerbahçe en nada se parece a España y el fútbol turco, sobre todo sus pasiones, es muy diferente a lo que Luis está acostumbrado.
La goleada encajada ante el Arsenal en la última jornada de Champions ha puesto en el disparadero a Aragonés. Ya estaba desde hace varias semanas. No ha acabado de comprender la filosofía turca, no se ha hecho aún con el equipo y los malos resultados ligueros (tres victorias, cuatro derrotas) son escasas para el nivel de exigencia de un equipo diseñado para ganar la liga.
Y tanto es el peligro de Aragonés en el banquillo turco que ya le han echado en alguna ocasión. La última ha sido este mismo viernes cuando los dirigentes han tenido que desmentir rumores de dimisión y despido. El problema es que cuando el río suena…
En Inglaterra tampoco le van bien las cosas a Juande. El ex sevillista aún no sabe lo que es ganar en la Premier y, si bien su equipo no está llamado a ganar la liga, sí que la afición se empieza a preocupar.
Y no sólo la afición. El gallinero parece que se le ha subido a las barbas al técnico español. Tanto que una de sus estrellas el internacional inglés David Bentley, no ha dudado en cargar contra el juego y la temporada del equipo. Ha dicho, así, sin más rodeos, que es una mierda. Mala señal cuando ni tus jugadores confían en tu capacidad de enmienda.
En NdF | La reválida de Juande Ramos y Luis Aragonés
Foto | UEFA


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