
Llegó el primer final en alto de entidad del Tour de Francia 2010, y con él los primeros eliminados. El golpe más duro, y no solo físico por sus caídas, ha sido para Lance Armstrong, que se ha dejado una minutada en meta. El declive del campeón, que tanto augurábamos en la edición anterior, y que él siempre se negó a reconocer, estaba tardando en llegar.
Sin embargo, la noticia de la etapa ha sido otra bien diferente. Un certero ataque de Andy Schleck ha demostrado que Alberto Contador es en parte vulnerable, sea por propia debilidad, o porque reserva su pico de forma para la última semana. Lo peor han sido los nervios de Samuel Sánchez, que podía haberse llevado la etapa, y se la ha puesto en bandeja el luxemburgués.
Porque el asturiano campeón Olímpico contaba con todo para batir a Andy en la línea de meta, pero se ha desfondado tratando de mantener el ritmo, y sorprendentemente el pequeño de los Schleck le ha batido al sprint.
Por otra parte, la debilidad de Alberto Contador parece más bien pasajera y conservadora. Quizá también ha pecado de querer salir a todos los ataques, y cuando ha llegado el más fuerte no ha podido dar la cara. Schleck le ha robado otros 10 segundos, que no son como para preocuparse, pero hacen que la espera ante momentos más decisivos se haga más larga. Cadel Evans vuelve a vestirse de amarillo, aunque por su actuación hoy, no parece que le vaya a durar más allá de los Pirineos.
Mañana llega el primer día de descanso, una de las jornadas más extrañas del Tour para los corredores, que puede hacer que algún otro favorito siga el martes la misma senda que Lance Armstrong.




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