
La séptima etapa del Tour de Francia 2010 ha ejercido a la perfección de colador de la carrera, seleccionando a aquellos ciclistas que a estas alturas que después de la semana de tensión-tranquilidad llegan más enteros para rendir en la carrera.
Entre ellos, Sylvain Chavanel ha terminado de culminar las expectativas que durante toda su carrera los franceses auguraban. Una felicidad de amarillo que no comenzó en su día como ellos mismos esperaban.
Porque a Chavanel en un principio, por una manía común tanto en las Galias como en nuestro país (solo que nosotros somos mucho más efectivos), se le veía como una promesa ganadora de Tour. El propio Chavanel tuvo que cambiar sus objetivos vitales para llegar a donde hoy ha conseguido, con dos etapas ganadas y vestido de nuevo de amarillo.
Entre los favoritos, la jornada no ha proporcionado sorpresas excesivas, más bien ha sido una eleminación natural, con un grupo de 35 hombres en el que faltaban pocos. Si hay que mencionar algunos eliminados, podrían ser Maxime Monfort, Geraint Thomas, Vladimir Karpets, Jacob Fuglsang y el propio Fabian Cancellara que perdió el amarillo.
Y no podemos cerrar si señalar las grandes actuaciones de Juan Manuel Gárate, y sobre todo, de un joven Rafa Valls que, segundo en la etapa, se ha literalmente salido. Otro que también nos hace saborear buenos augurios.



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