Estamos que lo bordamos. Europa ya teme a la Roja y a su honorable tiqui-taca, Luís Aragonés ha alcanzado el firmamento de los seleccionadores, ya no se hablará más de Raúl porque tenemos un 7 que apunta a Balón de Oro y ya hasta en Brasil nos tienen miedo, aunque no vayan a asomar la cabeza por la Eurocopa.
Así que esto confirma una de las siguientes hipótesis: o hemos pasado de exiliados a favoritos para la próxima Eurocopa de Austria y Suiza, o en España se fuma la mejor marihuana del planeta. Señores, señoras, amigos, compañeros, gente de bien… que conocemos a nuestra Selección, y en cada competición viajamos con unos galones que no nos corresponden. Y el batacazo siempre acaba siendo de película.
Y por encima de todo quiero dejar plasmado que no le quito el más mínimo grano de esperanza a que la Selección Española pueda hacer un buen papel en la Eurocopa. Incluso conseguir algo importante. Pero sí es verdad que uno se cansa de escuchar y leer que este equipo va a llegar lejos, cuando no hay peso en las vitrinas que nos acompañe, siquiera, como carta de presentación.
Una victoria en un amistoso a estas alturas del calendario ante la vigente campeona del Mundo no es una razón de peso como para pensar que la Selección ya ha serigrafiado su primera letra en el trofeo del campeón. Cierto es que a España se le ve en forma, con ganas, con ilusión, con fuerzas renovadas. Pero hay que andarse con pies de plomo, no aventurarnos al futuro y seguir despiertos.
Varapalos como los de Corea o Alemania han dejado huella, y aunque ahora nos fluya por nuestros enérgicos corazones rojizos el flujo de la esperanza y de la victoria, tenemos que recordar quiénes somos, de donde venimos y donde siempre nos quedamos. Traspasada la barrera de los cuartos, ya podremos hablar de otra historia. De momento, y como dijo Jack El Destripador, vamos por partes.
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