La Premier League promete muchas y buenas tardes de fútbol esta temporada. Se han acabado las hegemonías, se ha igualado el nivel de muchos equipo y la pelea ya no es entre los mismos de todos los años. La mejor prueba, la jornada de este fin de semana.
Están los aires revueltos, muy revueltos en Londres. Casualidades de la vida (o no, dirán los más supersticiosos) la temporada 13 de Arsène Wenger en el banquillo del Arsenal amenaza ruina. Batacazo tras batacazo, los londinenses continúan en caída libre. Da igual el rival. Esta vez fue el Manchester City de Robinho el que acabó con Almunia y compañía.
Mal de muchos, consuelo de tontos, pensarán los aficionados del Arsenal. Y es que la jornada no fue productiva para nadie. De los seis equipos de la zona alta, nadie supo ganar. Así, los líderes, Chelsea y Liverpool no pasaron de las tablas. Los londinenses en casa ante el Newcastle y los de Benítez en Anfield ante un correoso Fulham.
El United, a ocho puntos ya de los dos líderes, tampoco supo aprovechar el doble pinchazo para recortar distancias. Su empate en el campo del Aston Vila deja a los de Ferguson en una discreta tercera posición y apunto de ser atrapados por los de Birmingham.
Quien está de enhorabuena es el Tottenham. Al ex equipo de Juande Ramos parece que le ha venido de lujo la salida del español. De la mano de Harry Redknapp han conseguido salir de los puestos de descenso y volver a respirar.
Foto | Premier League


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