El fútbol con galones regresa a escena esta semana. La selección española se juega el pase a Suráfrica 2010. El rival, la Turquía en la que viven Aragonés y Güiza, entre otros. Un rival que puede ser calificado por muchos como menor, pero que, como si se mirara en el espejo español, ha dado más de una sorpresa en los últimos años.
Será un partido diferente y con ciertas dosis de morbo. Este llegará de la mano de Del Bosque, que regresará al verde del Bernabéu años después de que recondujera la historia moderna de los blancos. Vuelve ahora al mando de un equipo que en nada se parece al Madrid de Juande. La gente, por un día, saboreará las esencias del fútbol en Chamartín.
Aparte de la dosis de morbo, a la que también contribuirá Güiza en su condición de jugador del Fenerbahçe, será un choque diferente porque España no contará con buena parte de sus pilares: las ausencias de Iniesta y Cesc y las dudas de Silva y Villa, obligarán a reinterpretar el choque al técnico salmantino. Malas bajas en un mal momento, ante el rival más duro.
Pocos dudan que España no gane a los turcos. Convidado de piedra hace años, ahora los de Fatih Terim han dado un paso adelante. Semifinalistas en el Mundial de 2002 (más de uno nos hubiéramos cambiado por ellos) y semifinalista en la Eurocopa ganada por España, el fútbol turco ha evolucionado e insiste en hacerse un hueco entre los grandes de Europa.
A su favor juega la condición de no favorito. Siempre recaerán las obligaciones sobre los grandes europeos (lo mismo que esta noche sobre España) lo que, a la postre, beneficia a los Arda, Sabri y Tuncay. Poco nombre, sí, pero mucho fútbol.
Foto | Público



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