
Manda el Balonmano Ciudad Real en lo alto de la clasificación cuando ya se han disputado ocho jornadas de la Liga Asobal. El conjunto dirigido por Talant Dujshebaev es el único con pleno de victorias en la categoría, seguido de un CAI BM Aragón que mantiene la imbatibilidad en la competición pero con un punto menos que los vigentes campeones, debido al empate cosechado ante el Valladolid en la quinta jornada. La noticia llega desde Barcelona, donde el conjunto azulgrana empató anoche ante el Ademar de León, perdiendo un punto más a los dos que vio volar tras la derrota (también en el Palau) ante Ciudad Real.
Con estos parámetros, cabe analizar el inicio del teórico máximo rival del conjunto manchego. El Barcelona Borges se ha desinchado contra todo pronóstico. Hace unos días escribí que las derrotas ante Kiel y Ciudad Real no empañaban el inicio de los de Xavi Pascual, entendiendo que todavía el Barça está por debajo de estos dos depredadores del balonmano, pero por encima de todo el resto. Sin embargo, me sorprendió que ante el Ademar que el Barça pareció un equipo al que si le se le apreta pierde aire. ¿Fue un espejismo aquel Barça que consiguió derrotar al Ciudad Real en la Supercopa?
Contra Antequera en la anterior jornada ya dejó muestras de debilidad (21-22). Y si no fuera por Saric, provindencial en los últimos dos ataques ademaristas anoche, en lugar de un empate y un punto perdido hubieran sido dos, y la segunda derrota de la temporada. Estar a tres puntos del Ciudad Real en Asobal a estas alturas (cuando, además, queda pendiente el duelo en el Quijote Arena) es un asunto muy peliagudo.
Uno de los problemas puede residir en la extrema confianza que se ha depositado en el brazo de Rutenka. El fichaje del bieloruso le ha dado al Barça un plus ofensivo tremendo, pero los rivales ya no van a dejar tan libre al ex del Ciudad Real sobre la pista. Rutenka ha reducido su bagaje ofensivo en los últimos partidos, donde precisamente el equipo azulgrana más le está costando tomar ventaja en el marcador. Lo mismo ocurre en el caso de Saric, un portero de garantías pero no infalible. Quizás la solución es que Pascual deje de hacer experimentos (Iker Romero, revulsivo ante Ademar se quedó en el banquillo en los últimos minutos) y que el Barça vuelva a jugar como un equipo.
Foto | Asobal



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