Con Bernd Schuster con la mosca detrás de la oreja, con medio equipo en la enfermería y con la obligación de mejorar su imagen dentro del campo (que no de sus eficacia, demostrada pese a la crisis de la que tanto se habla), el Real Madrid se vuelve a jugar mucho ante el Getafe, un rival incómodo en los últimos años pero venido ahora a menos.
Está siendo un inicio de liga muy complicado y duro para los blancos. A los resultados no del todo positivos se ha unido una imagen de inseguridad reflejada en la facilidad para encajar goles, desavenencias entre el director de la orquesta y el que paga a fin de mes, una absurda prima que no ha hecho sino soliviantar a parte de la afición y una retahíla de lesiones.
Esas lesiones son el principal lastre del alemán. Poco tiene donde elegir. Siete bajas en una plantilla no extremadamente larga, hace que el margen de discrecionalidad se reduzca a la nada. Heinze, Cannavaro, Diarra, De la Red, Robben, Higuaín y Van Nistelrooy no estarán en Getefe por lo que el germano se ha llevado todo lo que tenía a su disposición.
Será, además, el último partido a priori sencillo para los blancos antes de iniciar la ronda de los candidatos. Les espera, sin solución de continuidad, Sevilla, Barça, Valencia y Villarreal. Todo un examen que, en caso de no ser aprobado con relativa solvencia, podría provocar la salida de Schuster tras más de un ultimátum.
El Getafe, pese a no gozar de la prestancia de otros años, no es ninguna cenicienta. El Barça lo sabe y ahora los de Víctor Muñoz tratarán de repetir hazaña aunque sin Manu del Moral, lesionado con lo que bien Soldado, bien Uche, serán los compañeros de Albín para tratar de superar a Casillas.
Foto | As



Escribir un comentario
Para hacer un comentario es necesario que te identifiques: ENTRA o conéctate con FacebookConnect