¿Seguirá el Barcelona siendo el rey de Copas el próximo 13 de mayo? ¿Conseguirá el Athletic de Bilbao igualar a títulos al conjunto catalán? Para conocer la respuesta (y dejando a un lado el debate sobre la Copa de la Coronación de 1902 que el Athletic reclama como propia) habrá que esperar unos meses, pero si algo puede conseguir esta final es recuperar en parte la esencia de la competición más denostada del fútbol nacional.
Sin desmerecer a los finalistas de las últimas ediciones a los que nadie les regaló nada para luchar por el título, la final que jugarán el Athletic y el Barcelona, que se deshicieron en semifinales del Sevilla y del Mallorca, respectivamente, recupera buena parte de la historia del fútbol español. Dos de los equipos históricos frente a frente. El mejor aval para que, a quien le corresponda, haga de una vez bien su trabajo.
Han tenido que pasar 25 años para que se vuelvan a ver las caras después de la final más histórica de la competición, y no precisamente por el resultado. En 1984 el que ganó fue el Athletic de Bilbao (1-0, gol de Endika), pero todos recordamos aquella final por la espectacular batalla campal que se desató sobre el verde del Santiago Bernabéu. El protagonista: Diego Armando Maradona.
Youtube se ha convertido para muchos en el primer contacto con las imágenes de aquella final. Es un buen archivo en el que se puede conocer lo que pasó. Y lo que pasó fue que Sola, con el pitido final saltó al césped ha celebrar el triunfo y se cruzó con el Pelusa que hastiado por la impotencia del perdedor le propinó un rodillazo en la cara que le dejó ‘grogui’.
Aquella fue la venganza de lo que había sucedido un año antes cuando Andoni Goicoetxea le partió el tobillo al Diez en una espectacular entrada. La venganza, ya se sabe, se sirve en plato frío.
Todos podemos imaginar lo que sucedió a partir de ese momento: batalla campal. La historia ha querido que otro argentino, mucho más comedido en sus formas, sea esta vez la figura del Barcelona. Messi, elegido por el propio Diego como su sucesor (otro más) será protagonista de una final en la que Fernando Llorente tratará de emular a Endika e igualar la marca culé. O superarla, si es que el Bizcaya fue la antesala del Athletic.
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