
Verdasco contra Nadal. Nadal contra Verdasco. Dos españoles, dos amigos y dos compañeros de fatiga que buscarán las semifinales del último Grand Slam de la temporada; para ello dejarán la bandera y la amistad fuera de la pista. La gloria espera a tan sólo un paso. Ambos, para ello, tendrán que superar una muralla sólida y bien edificada.
El ránking y las estadísticas convierten a Rafa Nadal en favorito. Sin embargo, los que hemos seguido el torneo desde el principio sabemos que la presa no será fácil de cazar.
Nadal ganó siempre que se enfrentó a Verdasco: diez partidos, diez victorias. En estos duelos Verdasco tan sólo ha conseguido tres sets (dos de ellos en Australia, en un mismo partido) y pocas opciones ha tenido para derrotar al número 1 del mundo, que todavía no sabe lo que es ceder un break en el US Open de tenis 2010. La misión se presenta imposible, digna de ser cumplida por un tenista que logró remontar un partido imposible ante David Ferrer, en su anterior ronda, y que ahora tratará de sumar una nueva gesta.
Nadal ha flirteado en varias ocasiones con el tie-break durante la presente edición del Abierto de Estados Unidos. Ahí puede tener sus opciones Verdasco, que no debería desesperar ante la iniciativa que, a buen seguro, tendrá Nadal en cada punto y en cada peloteo. Si Verdasco logra prolongar los sets podrá encomendarse a la diosa fortuna para que Nadal no encuentre esa línea y ese golpeo que, a buen seguro, buscará incesantemente.
El camino recorrido
Rafa Nadal comenzó la andadura el US Open de tenis 2010 con dudas, muchas dudas. El propio tenista confesó tras su victoria ante Gabashvili que había tenido problemas de actitud que tenía que corregir inmediatamente. El número 1 del mundo no estaba contento con su forma de ganar (7-6, 7-6 y 6-3) en el debut del único Grand Slam que no ha podido celebrar. Sorprendieron aquellas declaraciones tan exigentes en primera ronda del torneo. Mensaje cifrado para navegantes.
La segunda ronda tuvo otro protagonista bajo el dominio del mismo verdugo, Istomin. Nadal continuó ganando, Nadal continuó sin ceder su servicio pero Nadal siguió sin encontrar esas sensaciones que te hacen pensar que puedes ganar, y eso se traduce en sensaciones que te hacen pensar que en cualquier momento puedes perder. Nadal intuía un precipicio que apenas existía en su cabeza. El US Open le obsesiona y sus sueños de victoria se tornan pesadillas.
Nadal afrontó su tercer partido ante Simon como prueba definitiva. Notable alto para el manacorí tras imponerse, de nuevo, sin perder un solo servicio y confirmando la mejoría en su saque. Muchas tonterías se leyeron en los periódicos sobre la falta de concentración del francés merced a una reciente paternidad. Nadal no dio tregua y mostró su mejor cara, no en cuanto a marcador pero sí en cuanto a actitud y juego sobre el cemento. El objetivo de su debut en el US Open estaba cumplido. La mirada del tenista se había transformado y hasta en la forma de coger la toalla al fondo de la pista se podía intuir su confianza. El tigre estaba preparado para salir de caza, la presa estaba merodeando.
Llegó el duelo español frente a Feliciano López, un tenista demasiado dependiente de su servicio. Nadal jugó al máximo para evitar sorpresas y firmó unas estadísticas increíbles con su saque: ganó el 90% de los puntos jugados con primer servicio. Si ‘Feli’ realizó diez aces, Nadal consiguió nueve saques directos. Las garras estaban afiladas y listas para el ataque final.
La confianza de Verdasco su mejor arma
Verdasco comenzó el torneo encajando un duro revés en el primer set por 6-1, frente a Fognini (número 86 del ránking ATP). El tenista madrileño tuvo que echar mano de las cinco mangas para certificar el pase a segunda ronda. Algo impropio de un Top Ten en un Grand Slam como este. Dudas en los primeros servicios, abultados errores no forzados y problemas en el debut. Mal inicio, escaso horizonte.
El segundo rival estaba todavía más abajo en el ránking, el puesto 152, y se llamaba Adrian Mannarino. Sólo hubo un jugador en la pista, Verdasco, quien había tomado nota de los riesgos tomados en el anterior partido y apenas se dejó sorprender endosando un 6-1, 6-2 y 6-2 más que contundente. El marcador reflejó la actitud de Verdasco sobre la pista pero maquillaba unos discretos datos: tan sólo 21 puntos ganadores. Lo mejor de Verdasco todavía estaba por ver. Y así fue.
Llegaron dos rivales de gala, Nalbandian y Ferrer, que sirvieron al madrileño para coger el aire al cemento americano. Ante el primero se mostró indolente y con un tenis arrogante que pasó por encima del argentino. Sus piernas se movieron con facilidad y en ningún momento entregó la iniciativa del punto a su rival. Contra Ferrer vivió la épica tras levantar un partido que tenía perdido: dos sets abajo, 4-2 en contra en la quinta manga y 4-1 abajo en la muerte súbita definitiva. Ganó el partido. Verdasco gritó con fuerza. No se lo podía creer. Se contrapuso a la mayor dificultad posible que te asalta sobre la pista: la mente. Y eso te hace sentir imbatible, primer paso para no ser derrotado.
Imagen blumuneando


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