
Por si alguien no la conocía, la de la fotografía es la Plaza Mayor de Valladolid. Una de las más grandes y antiguas de toda España. Un centro neurálgico de la ciudad donde muchos pucelanos y pucelanas se citan para su encuentro. En ella puede explotar una doble alegría el próximo fin de semana, o una doble tristeza. Creo que ningún vallisoletano firma ir a pachas.
La cuestión es que dos de los equipos de la ciudad tienen una cita muy importante con la historia a finales de esta semana. El equipo de balonmano, el entrenado por Juan Carlos Pastor, puede proclamarse campeón de la Recopa de Europa si consigue ganar por más de un gol al Nordhorn alemán. Un título que se empezó a limar y a teñir de blanquivioleta en la ciudad germana, tras un partidazo de Pevafersa. El lado amargo lo pone el fútbol: el Real Valladolid tiene que echar mano de la calculadora en la última jornada de Liga después de complicarse la vida en las últimas semanas.

Hacía mucho tiempo que la palabra “descenso” no sonaba en Pucela y ahora, en el momento clave de la temporada, toma más fuerza que nunca. Los diez encuentros consecutivos sin conseguir la victoria deben tener la culpa. El empate les vale para evitar la quema, pero se la juegan ante un Betis en el Ruiz de Lopera totalmente necesitado para no ser ellos los que acompañen a los ya condenados Numancia y Recreativo.
La semana en la ciudad del Pisuerga, por lo tanto, será cuestión de pelotas. Después de celebrar por todo lo alto el ascenso de su CB Valladolid a la ACB, toca ahora volcarse con el equipo de fútbol y de balonmano para que los nervios de hoy se conviertan en sonrisas mañana.
Foto | El Mundo



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