España cierra la segunda fase del Europeo con un triunfo que deja buenas sensaciones pero que no nos hace olvidar la paupérrima actuación. La Selección de Balonmano está fuera de la disputa por las medallas, y aunque se ha mostrado una buena imagen, con altibajos y con dudas, no se ha conseguido el objetivo primordial: obtener el billete directo para disputar los Juegos Olímpicos de Pekín. Además, la cómoda victoria ante Islandia no nos asegura, ni siquiera, jugar por la quinta plaza. Para eso, Alemania y Hungría deben perder sus respectivos partidos. Acostumbrados a estar en las fases finales y a colgarnos algún metal, la valoración del torneo es más bien negativa. No sólo se ha perdido la opción de viajar directamente a Pekín (por lo que España deberá sellar su pase en el Preolímpico), sino que además se tendrá que disputar la clasificación para el próximo Europeo y Mundial, algo que nos hubiéramos ahorrado de haber tenido la ocasión de colgarnos el bronce, la plata o el oro.
No lo podemos negar. No hemos estado a la altura del Europeo y hemos caído casi a las primeras de cambio. La derrota ante Hungría en el estreno nos dejó tocados, el triunfo ante Alemania fue una mera alucinación, y la derrota ante Suecia fue nuestro billete directo hacia el purgatorio. Islandia ha sido el conejillo de indias para limpiar nuestros pecados y poder irnos en paz. Hoy hemos demostrado que sabemos meterla, pero que nos ha faltado puntería y suerte en los partidos y momentos clave.
Reflexionando sobre lo acontecido en este Europeo, creo que hay que analizar detalles del porqué de nuestra eliminación. En primer lugar, ya comenté que tenía mis dudas sobre la poca participación de Iker Romero. Es un hombre clave en el juego ofensivo de España, y Juan Carlos Pastor, no sé porqué razón, decidió reservarle para más adelante. Error: porque ya no hay un “más adelante”. Y la decisión de Pastor ha afectado, y mucho, al jugador del FC Barcelona. Y aunque suene a excusa, la lesión de David Barrufet también ha sido un gran condicionante. No hemos tenido un segundo portero de garantías: Sierra es un gran guardameta, pero no ha estado a la altura de este Europeo cuando se le ha necesitado. Muestra de ello, es que Hombrados haya jugado enteros los dos últimos partidos. Más: ni Rocas, ni Garabaya, ni Entrerríos han estado acertados de cara a portería en muchas ocasiones. Y esa falta de puntería nos ha sentenciado.
En los metros finales hemos estado más acertados en la tarde de hoy. Se ha ganado con comodidad a una selección inferior, pero es poco bálsamo para la herida. La actuación del joven Carlos Ruesga (22 años) nos da confianza para un futuro cercano, sobretodo a la hora de afrontar el Preolímpico que nos tiene que conducir a Pekín. Ahora sólo cabe rezar para que germanos y húngaros pierdan y podamos luchar por una quinta plaza que nos permita despedirnos de Noruega con un sabor algo menos amargo.


