
Nada me agrada más, un año exacto después de su primera victoria en el Tour el 11 de julio de 2008, que repetir titular.
Una escapada que ha animado una etapa más interesante en sus primeros kilómetros. Luis León Sánchez y su estrella traen la primera victoria española y el alivio para Caisse d’Epargne (tras el abandono de Oscar Pereiro), y eso que Vladimir Efimkin, hoy en el papel de villano, no tenía que fallar. Se ha roto la tradición.

Luisle ha querido dedicarle la etapa a Alejandro Valverde y a su ausencia, a la que todavía muchos que critican y ven en ella un error, ya que se basa en indicios, y no en sangre y ADN.
El ataque de Efimkin (que con toda su cara ha marchado 100 kilómetros escapado sin dar un solo relevo, pues no iba a perjudicar a su líder Nocentini) a cuatro kilómetros de meta es de esos que se trunca una de cada 100 veces. Sin embargo, el tesón de los escapados, la rabia de haber trabajado tanto para que se quede en nada, ha unido extrañamente a Mikel Astarloza, Sandy Casar y Luis León Sánchez para que el murciano repetiese triunfo de etapa.
Luis León ha demostrado ser el más entero, y se intuía, después de lo diezmados que estaban sus compañeros. Algo que no se han preocupado mucho de ocultar. Sin embargo, el murciano ha ido más allá en su victoria, en otro alarde de capacidad matemática.
Lo mejor es que tras la única etapa en la que se marcaron diferencias, la crono por equipos, Luisle y Astarloza se acercan un poco a la lucha por la general, aunque todavía les quedaría trabajo y paciencia.
Foto | Web Oficial Luis León Sánchez y Steep Hill


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