
La victoria en la decimosexta etapa de este Tour de Francia 2009 de Mikel Astarloza ha sido uno de los momentos más reconfortantes que la carrera nos ha deparado.
Las comparaciones son odiosas, pero quizá el favoritismo hacia Astarloza venga de su lado humano, que nos ayuda a identificarnos más. De Alberto Contador nos lo podíamos esperar, Luis León Sánchez ya ganó el año pasado, y la historia de Mikel era la del eterno sufridor sin premio alguno, el gafe. Líneas vitales que el ciclismo no permite romper. Astarloza hoy volvió a luchar, y por fin llegó la excepción.
Y la excepción más que nunca, porque en el grupo en el que marchaba, plagado de raudos y ávidos franceses, poco amigos de las generales, que le pisaban los talones, lo complicado ha sido que fuera él, generoso en el esfuerzo en grupo, al que se le concediera la duda en el grupo trasero, una duda que significa victoria para que el que osa saltar.
Y por detrás, David Zabriskie tirando solo de un pelotón que en bajada ha recortado más de un minuto al grupo de escapados, y ha sumado unos puntos más de mérito al triunfo de Euskatel hoy.
Por cierto, en este Tour los aspavientos hasta desgañitarse se están poniendo muy de moda, con Sorensen, Haussler, ayer Contador en el podio, y hoy, por fin, Astarloza. Se los merecía.
Foto | Sirotti en Steep Hill


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