
Van 10 medallas y poco a poco vamos olvidando la victoria en la Eurocopa. Las estrellas en agosto son otras, y con el permiso del resto de modalidades, la selección española de baloncesto está asumiendo el rol protagonista que correspondería al fútbol.
Dejando a parte que el COI y su reglamentación puedan hacer creer a muchos que en los JJOO el fútbol no importa, me parece lamentable el tratamiento olímpico del fútbol en nuestro país de cara a la cita más importante del mundo del deporte. Quizá lo que ocurra es que en España el fútbol no sea un deporte. Un castigo ejemplar que recomiendo para Londres 2012.
Me compadezco con los campeones españoles que si fuesen a los Juegos Olímpicos, no tendrían vacaciones. Esa es una de las excusas más recurrentes. ¿Y qué pasa con Rafa Nadal? ¿O con la Selección Española de Baloncesto?
Los españoles del baloncesto y del tenis, como otros muchos deportes, acuden a Pekín sin respiro, y muchas veces, como en su día Jorge Gabarjosa, muchos luchan contra sus clubes por defender los colores de España. Sin salirnos ni siquiera del fútbol, Messi es un ejemplo del que carecemos en España.
Mi protesta es una lucha perdida, porque ni aquellos que deciden que sea el fútbol el deporte más financiado, ni a los mismos jugadores, les interesa la representación nacional en la cima de las competiciones deportivas. No clasificarse es la mejor prueba de que al mundo del fútbol español le importan un carajo los Juegos Olímpicos. Espero que al COI en el futuro le importe un carajo el fútbol.


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