A ritmo de Tango: Fabbiani se rie de la gordura

Juan Baeza 18 de noviembre de 2008 3 comentarios

Fabbiani

Le dicen gordo, le insultan en todos los estadios, últimamente en cada campo que visita le espera una pancarta que se mete con su cuerpo… Lejos de preocuparle, Cristhian Fabbiani sonríe porque sabe que todos esos desprecios los desata su fútbol de fábula, que no entiende de estéticas ni aspectos. Puede que la figura de este delantero de 189 centímetros y más de 100 kilos de peso no sea la de un futbolista típico, pero este joven atacante que creció en Lanús, fue uno de los líderes del CFR Cluj en la anterior campaña, marcando once goles fundamentales para que el conjunto de Transilvania se hiciera con la liga rumana, coronándose él como mejor jugador extranjero. Este verano decidió volver a casa mediante una cesión por un año, la liga argentina ganó caché con su llegada a Newell´s y el ogro, llamado así por su carácter irascible dentro del campo, no ha decepcionado.

Fabbiani es un jugador excepcional en todo el sentido de la palabra, porque se sale de lo común. Pocas veces un pelotero de envergadura y con una complexión poco atlética podrá lograr desequilibrar a sus pares con similar calidad. Cuando pisa un terreno de juego parece que está en el barrio, con aire potrero, disfrutando y haciendo disfrutar, exhibiéndose, aprovechando su cuerpo para guardar el balón y sacarlo en el momento menos esperado, pinchando balones del cielo por encima de los defensas, haciendo sombreros, echándose a la banda para abrir espacios, rematando de zurda o diestra con igual certeza, ejecutando faltas con maestría, realizando rabonas imposibles… Es un futbolista realmente bueno, con un aire al Kiko de los mejores tiempos, que con 25 años merece una oportunidad en una gran liga y en la selección nacional.

Ni siquiera su carácter rebelde, sus juergas nocturnas o su agresividad en los terrenos de juego, que tocó techo cuando le pisó la cara a un portero hace unos años, eclipsan la luz que arroja este jugador genuino y artístico como pocos. Este fin de semana, de hecho, la volvió a montar. San Lorenzo ganaba en el Coloso del Parque 0-2, con dos tantos del Pitu Barrientos. Llegó el descanso y el bueno de Fabbiani, que en esta campaña está haciendo jugadas espectaculares, se sacó de la manga un golazo y metió a Newell’s en un partido que acabó en empate a tres, perdiendo el Cuervo una magnífica oportunidad para consolidar su liderato. La suerte de los de Miguel Ángel Russo fue que Boca un día después pinchó contra Vélez en la Bombonera. Sí, Vélez le brindó un favor a su enemigo por excelencia, San Lorenzo, ganándole al Xeneize en un partido negro para los bosteros por más que los locales pusieran empeño. Se da la circunstancia de que el hijo de Hugo Tocalli, entrenador de Vélez, Martín, es el entrenador de los porteros de San Lorenzo, por lo que al final todo acabó en casa.

Sí, el empate de San Lorenzo finalmente acabó siendo bueno, porque el Ciclón ahora es líder, aunque comparte punta con Tigre, que ganó a Godoy Cruz con un doblete de Martín Morel, el cuarto en este torneo, que está cuajando un Apertura sensacional. Ahora el campeonato está ajustadísimo, con tres equipos en un solo punto, quedando cuatro fechas para el final.

Las tablas ante San Lorenzo, en cambio, no le sirven de nada a Newell’s, porque está a seis puntos del liderato, demasiada distancia con sólo doce en juego. No obstante, pintan muy bien los rosarinos, sobre todo porque la estela de Fabbiani dispara la ilusión de los hinchas. Los defensas no pueden pararle y el ex Lanús se reivindica domingo a domingo ante los ojos de Diego Armando Maradona, como el perfil de delantero tanque para un futuro no muy lejano, porque a parte de aportar la fuerza y contundencia de esa clase de atacantes, es un jugador con un exquisito sentido de la estética.

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