
Santiago Solari es un verdadero hincha de River. Cuenta cierto cronista que suele seguir la información merengue que en su época de madridista, en un encuentro en el que su equipo estaba siendo vapuleado a domicilio, al ser sustituido y entrar en el túnel de vestuarios lo primero que hizo el argentino fue preguntar cómo había quedado River en el Superclásico que jugaba en ese mismo instante ante Boca. Cuando se esteró que los de Núñez habían caído estalló en cólera, mostrando un enfado mucho mayor del que traía ya por perder con su propio club de una forma tan vergonzosa.
Es sólo una anécdota con la que intento reflejar el cariño que siempre tuvo Solari a la camiseta de la banda sangre. En River jugó algo más de tres campañas y entonces inició una larga trayectoria en Europa en la que se convirtió en suplente de lujo, a pesar de que por momentos se hizo con un puesto en el Madrid y llegó a ganar la Champions de 2002 como titular. Del Bernabéu dio el salto al Inter, donde apenas contó en esta última temporada. Tras nueve años en el viejo continente, se quedó con la carta de libertad y en su camino se ha cruzado Marcelo Tinelli, un magnate de la comunicación en Argentina, hincha fanático de San Lorenzo, que no duda en arrimar el hombro para ayudar a su Club a traer grandes futbolistas. El propio Tinelli llamó a Solari y le convenció para que regresara a casa, a pesar de que era una opción que el ex madridista no contemplaba. Finalmente, el Indiecito, como le llaman por su tio Jorge, también ex futbolista, al igual que su padre, ha firmado por un año y volverá a su país sin vestir la camiseta que se le presuponía en su regreso.
Solari llega mañana a Buenos Aires y ya hay montado un tremendo dispositivo para presentarlo por todo lo alto. Tinelli lo costea todo, porque San Lorenzo no va a tener que rascarse el bolsillo en esta operación. En cuestión de pocas semanas el Cuervo ha montado un equipazo rescatando de Europa a Pablo Barrientos y, sobre todo, al Lobo Ledesma, el cerebro de aquel equipo campeón en el Clausura 2007. Están en el Bajo Flores concienciados a ganar un título en el año de su centenario y desde luego con el equipo que están armando tienen muchísimas posibilidades de lograrlo.
Curiosamente, este fin de semana San Lorenzo enfrenta a River. Y Solari ya ha dicho alto y claro en una entrevista que quiere que gane el Cuervo. Impone su lado profesional a su vertiente pasional… Creámosle pues…o no. El caso es que San Lorenzo se está especializando en arrebatarle hombres bandera al Millonario. El pasado invierno se trajo a D’Alessandro y con él, celebrando sin complejos los goles, echó a River de la Libertadores en el Monumental de forma absolutamente heroica. Y eso por no hablar de Ramón Díaz, que regresó a los banquillos argentinos en el Ciclón, le dio el Clausura 07 con guantazo sin mano a José María Aguilar, presidente de River, incluido, rechazó el pasado invierno regresar a Núñez y con su pizarra apeó al equipo de su vida de la Libertadores.
El morbo este fin de semana, obviamente está servido. La pregunta ahora es si Solari ira a Núñez el próximo domingo a ver a su equipo, que si gana se dispararía hacia el liderato y le sacaría al conjunto de Simeone, que sigue probando sistemas en busca de la fórmula mágica, cinco puntos. ¿Cantará los posibles goles azulgranas como ya hicieron el Pelado Díaz y D’Alessandro? Lo dicho, el morbo está servido entre dos grandes que últimamente están más enfrentados que nunca.


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