“Centra como Figo y lanza las faltas como Rivaldo”

Fernando Castellanos 31 de octubre de 2008 1 comentario

GeovanniHullCity.JPEG Cita célebre como pocas la que en su día escupió Chus Pereda, ex futbolista barcelonista y agente, sobre uno de tantos jugadores prometedores de Brasil, Geovanni Deiberson, quien estaba en el punto de mira del Barcelona en el verano de 2001. Los dirigentes catalanes se frotaban las manos ante lo que se aventuraba un crack de futuro. Al menos, su precio, 3500 millones de las antiguas pesetas, sí dejaba claro que algo de estrella tenía, aunque quizá sin luz. Ese año el Barcelona también se hacía con otra perla del país brasileño, Fabio Rochemback, en sendas operaciones que resultaron ser carísimas y que ofrecieron un nulo rendimiento. Por entonces, el cuadro catalán, con Joan Gaspart a la cabeza y un barco cada vez más a la deriva por el adiós, una temporada antes, de Josep Lluís Nuñez y la fuga al Real Madrid de Luis Figo, buscaba el talento perdido en foráneos que apuntaban maneras. Y uno de ellos fue Geovanni, que, procedente del Cruzeiro, vio como la camiseta del Barça le venía grande. O más bien, enorme.

Su contratación a precio de crack fue una losa que pesó en demasía sobre Geovanni, que si bien no lanzaba las faltas como Rivaldo ni centraba, obviamente, ni la mitad de bien que Figo, intentaba convencer a su técnico de entonces, Charly Rexach. Apenas lo consiguió y, al igual que Rochemback, no tardó demasiado en ser cedido. El Benfica se interesó en él y en Portugal empezó a vislumbrar la luz. Cosechó tres títulos en tantas temporadas, incluyendo una liga y siendo un hombre importante en el cuadro luso, aunque tampoco logró despuntar como los visionarios vaticinaron.

Pese a mejorar la imagen que dejó en Barcelona, Geovanni decidió volver a su país en el curso 2006-2007, quizá dejado llevar por las ganas de regresar al sitio que le vio crecer y despuntar desde muy joven. Tras lo que podríamos denominar un año sabático en el Cruzeiro, Sven-Goran Ericksson lo devolvió al Viejo Continente. Esta vez para vestir la camiseta del Manchester City. Pero de nuevo las cosas no marcharon bien, apenas contó en un equipo que realizó una temporada decepcionante y así obtuvo la carta de libertad.

El pasado verano llegó la propuesta aparentemente menos atractiva de todas las que en su trayectoria había recibido el hábil futbolista. Procedente de un tal Hull City, un equipo recién ascendido a la Premier League pero con hambre de hacer las cosas bien, Geovanni, con 28 primaveras y las mismas ganas de reivindicarse al mundo con su fútbol, aceptó el reto. La escasa presión a la que un modesto como el Hull podría someter a un jugador de sus características comparada a la que en anteriores etapas había vivido en Barcelona o Benfica, benefició al brasileño, que se reencontró consigo mismo, con el ‘10’ a la espalda, y siendo el responsable de parte del gran comienzo de campaña de ‘los tigres’, con quienes ha sumado cuatro dianas en diez jornadas y con quienes pretende seguir dando la campanada. De momento, y aunque no parece que vaya a hacerse un nombre como él, no tiene por qué envidiar los lanzamientos de falta de Rivaldo. Y si no, atentos:

Comentarios

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    ¡Qué poca idea tenemos señores! Geovanni la temporada pasada empezó magníficamente en el Manchester City. Precisamente igual que su club, porque la temporada del Manchester City fue de todo menos decepcionate. En todo caso fue primero impresionante y luego previsible. Eriksson todavía está arrepintiéndose de no perder un par de partidos al inicio, seguiría teniendo trabajo.

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