Ha estado toda la tarde lloviendo en Bilbao. El clásico xirimiri bilbaíno, que parece que no te moja pero sí. Algo tan característicamente bilbaíno como esa fina y triste lluvia no podía estar ausente en las últimas horas de Telmo Zarraonaindía “Zarra”. Como si quisiera despedirse de él. Esta tarde ha fallecido, víctima de un infarto, el mítico delantero del Athletic Club.
No cabe duda de que ha muerto un grande. Un hombre al que su impresionante historial y su brillantísima carrera, que le llevaron a convertirse en un mito del fútbol mundial, no le impidieron conservar un carácter afable y campechano. Incluso para los que nunca le vimos jugar, para los que sólo conocemos de sus logros por las historias de nuestros mayores o por las hemerotecas, Zarra era un personaje cercano. No era nada extraño verle pasear por las calles del Botxo hasta hace unos pocos años, caminando entre muchos bilbaínos que desconocían que aquel anciano de imponente planta marcó el gol más importante de la historia de España en Maracaná contra la Inglaterra de Stanley Matthews, o que fue seis veces máximo goleador de la liga española.
La carrera de Zarra estuvo siempre presidida por el gol. Telmo era el gol. De remate de cabeza espectacular, consiguió un total de 251 goles en Liga, siempre con su Athletic, y 20 goles en 20 participaciones con la selección nacional, encabezando una de las etapas más brillantes de la “furia”. Una Liga y cuatro Copas completan su envidiable palmarés, formando quinteto atacante con los venerados Venancio, Iriondo, Panizo y “Piru” Gaínza.
Muchos jóvenes bilbaínos compramos nuestros primeros balones o nuestras primeras botas de fútbol a Telmo Zarra, en la tienda de deportes que regentó en Bilbao durante muchos años. Algunos, incluso, sin saber quién era aquel señor tan agradable y tan atento. Aún recuerdo, y conservo, las mías: las botas que me vendió Zarra.
Descanse en paz.


Comentarios
Que descanse en paz Zarra, un auténtico señor, zu zara nagusia (tu sí eres grande!!!) Aupa Athletic.
Borja, felicidades por una nota tan chula.
Gracias, Klaus. Cuando las cosas se escriben desde el corazón, suelen salir bien.
A pesar de que en San Mamés no se suele guardar minuto de silencio casi nunca, espero y deseo que el domingo se guarde, don TELMO se lo merece. Borja, gracias por la nota que has escrito, es lo que me gustaría saber decir yo, me consta que fue mas grande como persona que como jugador, que ya es decir.
En san mames se guarda minuto de silencio por la muerte de algun familiar de jugador, de directivos, jugadores etc o cuando hay alguna tragedia, como ocurrio hace años cuando en una colision en cadena en la A8 hubo una burrada de victimas
Enhorabuena por la nota, es entrañable!
grande Zarra y Aupa Athletic!
Muy chula esta nota, roc.
Desde la distancia se ve con más tristeza, si cabe.
He oído que sólo se va a guardar un minuto de silencio en San Mamés. Qué vergüenza. Se tenía que guardar en todos los campos españoles. Es lo mínimo para uno delos grandes del fútbol español. Saludos.
Os leo habitualmente y hoy me he animado a escribir, y es que... ¿Alguien piensa que Zarra está recibiendo el trato que se merece? Yo desgraciadamente no, y no me refiero precisamente al dado hasta ahora desde el Athletic Club o Euskadi. Muy tristeComo ha dicho Clemente, será bueno que los jugadores vean lo que significa convertirse en un histórico del club así que ojalá le rindan en el campo el homenaje que se merece.Goian Bego
Hoy en El Correo, os lo paso por si os interesa:
«Nosotros éramos unos locos del fútbol» En la última entrevista con EL CORREO, en 1998, Zarra hizo un exhaustivo repaso a su vida deportiva JON AGIRIANO De pequeño, sus compañeros del Pitoberese le llamaban Telmito el miedoso porque era todo precaución. No metía la pierna ni a tiros y tenía un carácter asustadizo que parecía descartarle para las rudezas del fútbol profesional. Sin embargo, su ilusión por ser futbolista pudo con todo. Telmo, el hijo del jefe de estación de Asúa, vivía las 24 horas detrás del balón. Lo perseguía en las campas y en los sueños, cuando apagaba la luz de su cuarto y emulaba los requiebros, los pases y los goles de sus héroes de la infancia: Lafuente, Unamuno, Iraragorri, Bata, Chirri, Gorostiza...
-«Nosotros estábamos en la escuela de Erandio La Campa y a veces pasaban por allí los campeones. Andábamos locos detrás de ellos. ¿Me ha saludado Unamuno! ¿He visto a Gorostiza! Nos daban una envidia tremenda. Todos teníamos una ilusión enorme por jugar en el Athletic», recuerda.
El que más, sin duda, el propio Telmo Zarraonaindia. Al final, la vida premió su afán. En la temporada 1939-40, con apenas 18 años, saltó del Erandio al Athletic. Seguía siendo un jugador precavido y tampoco era un dechado de virtudes técnicas, pero había acabado por desarrollar un instinto misterioso, ése que lleva a algunos jugadores a convertir en una tarea fácil, casi rutinaria, lo más difícil del fútbol: meter goles.
Gracias a ese sexto sentido para predecir el destino de la jugada y llevar el balón a la red, Zarra acabó por convertirse en un mito. Durante quince años, fue el símbolo del gol. Su carrera es historia: seis veces máximo realizador de la Liga, deportista ejemplar por su caballerosidad, internacional indiscutible, autor del gol más famoso de la historia del fútbol español (Maracaná, 1950), conquistador de una Liga y
Zarra me parece un gran jugador. Un gran deportista. Un mito. En España nos acordamos de grandes héroes en ciertos momentos. En su muerte nos deberíamos haber acordado todos. Uno de los mejores rematadores de cabeza de su tiempo y del fútbol en general. Un nombre escrito, se acuerden o no, con letras de oro en la historia de nuestro balompié. Descanse en paz quien será eterno ya para siempre.
Zarra me parece un gran jugador. Un gran deportista. Un gran caballero. Un mito. En España nos acordamos de grandes héroes en ciertos momentos. En su muerte nos deberíamos haber acordado todos. Uno de los mejores rematadores de cabeza de su tiempo y del fútbol en general. Un nombre escrito, se acuerden o no, con letras de oro en la historia de nuestro balompié. Descanse en paz quien será eterno ya para siempre.