Bochini volvió a dibujar a sus 53 años

Juan Baeza 26 de febrero de 2007 6 comentarios

Bochini jugó de nuevo en competición oficialCon 37 años, un 5 de mayo de 1991 colgó sus botas uno de los mejores jugadores que ha dado el fútbol, el ídolo del más grande, de Diego Armando Maradona, convocado por Bilardo para el Mundial de 1986 por expreso deseo del ‘Pelusa’, así era él. Cuentan los cronistas de la época, que cuando Ricardo Bochini, el protagonista de este post, saltó a la cancha en un encuentro ante Bélgica, a penas jugó en la cita mundialista mejicana, Maradona se le acercó y le dijo: “Dibuje maestro”. Pues bien, con 53 años, casi 16 después de salir de los terrenos de juego, el maestro volvió a dibujar.

Bochini era un arquitecto del balompié, un jugador dotado de la esencia que sólo tienen los grandes. Fue durante mucho tiempo el número uno del fútbol argentino, el enganche por excelencia del país albiceleste, el líder indiscutible en la década de los setenta y parte de los ochenta. Luciendo la roja camiseta de Independiente durante 19 años escribió las páginas más brillantes del club de Avellaneda, ganando ni más ni menos que dos Intercontinentales, cuatro Libertadores, tres Interamericanas y cuatro títulos de liga. Jugó 638 partidos y protagonizó los momentos más bellos que se han visto en la Doble Visera en sus casi ochenta años de historia (el campo de Independiente lo están remodelando esta temporada).

Decir Bochini es decir Dios para la Avellaneda de Independiente y maestro para el resto del fútbol. Y es el maestro, uno de los más grandes de todos los tiempos en Argentina, el que ha protagonizado la anécdota del fin de semana. Aunque parezca una locura, aunque nadie crea lo que cuento, el bueno de Ricardo volvió a jugar a fútbol en competición oficial.

La noticia se conoció en enero. El Bocha, como es conocido este inmenso jugador, regresaba al fútbol vistiendo la roja elástica (¿le imaginan otro color?) del Club Sportivo Barracas Bolívar. En principio su concurso iba a ser para un partido homenaje, pero al final todo se dio para que saltara al césped en un encuentro oficial con el Barracas para enfrentar al Deportivo Argentino de Pehuajó, por el Torneo Argentino C.

Suena a chiste, pero no por eso la historia es menos real. Evidentemente, cómo no podía ser menos, la expectación generada fue máxima y el estadio municipal se llenó hasta la bandera, a pesar de la intensa lluvia. En las plateas, había muchísimos hinchas de Independiente desplazados hasta el lugar, a cientos de kilómetros de Avellaneda, para ver a su ídolo saltar de nuevo a un terreno de juego.

Salió a la cancha de la partida, con los titulares, porque él nunca valió para ser suplente. A pesar de que prometió sólo 20 minutos, el Bocha aguantó 43 y cómo no podía ser de otro modo hizo de las suyas. Un pase en profundidad medido como el sólo sabe medirlos y un sombrero al enganche contrario deleitaron al respetable. Cuando fue sustituido, en el ocaso del primer periodo, recibió una tremenda ovación. Diluviaba en Bolivar, pero daba igual, el respetable estaba en pie, dando palmas al gran Ricardo, que decía adiós para siempre, ahora sí, vestido de rojo, su querido color. ¿El resultado? Evidentemente, 2-1 para Barracas. Bochini no podía retirarse perdiendo, eso era inconcedible para un ganador nato como él, el ídolo del “Diego”.

Comentarios

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    Bochini fue uno de esos milagros que se ven muy de tanto en tanto: era un grande, pese a que no era cabeceador, es muy bajito, y no se caracterizó nunca por el tiro de media distancia. Pero sabía sacar partido de las aptitudes de sus compañeros como pocos futbolistas. Y cuando jugaba de visitante, era uno de los contados futbolistas cuyo nombre era aplaudido a rabiar por la hinchada contraria al anunciarse la formación por los altavoces. Menos la de Racing, por supuesto, que sin embargo no recuerdo se haya atrevido a silbarlo nunca.

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    Yo le vi jugar con videos que me enseñó mi padre. Es lo más lindo que he visto, leyenda viva de nuestro Rojo

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    Desgraciadamente aquí en España se le vio y se le conoció poco. Yo concretamente tan sólo en sus contados minutos en el Mundial de México en 1986. No me dió tiempo de apreciar, claro está, la grandeza de este ídolo del Independiente de Avellaneda y del fútbol argentino en general. Saludos para todos.

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    A dónde fue el cuarto comentario???

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    Ya lo encontré. Gracias.

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