
Para los “New Romantics” del fútbol como yo, es una pena anunciar la retirada - una más- de uno de los futbolistas con más personalidad de los últimos tiempos. De esos que odias o adoras, pero nunca te resulta indiferente…sobre todo si defiende los palos de tu equipo. Se trata de Fabien Barthez, que ha anunciado que deja el Nantes, y con toda seguridad, el fútbol, de forma inmediata tras un desgraciado fin de semana que acabó con el portero a puñetazo limpio con unos hinchas que le atacaron al salir del estadio.
El veterano guardameta había anunciado su retirada el año pasado, pero volvió a los terrenos de juego en las filas del Nantes para la presente temporada. Cuando el Nantes lo fichó sabía que se trata de uno de esos futbolistas con luces y sombras, y Fabien ha mostrado mucho más de lo segundo que de lo primero esta temporada. El equipo está realizando una terrible temporada, coqueteando con el descenso por primera vez en mucho tiempo y con actuaciones desastrosas de Barthez. Hasta el punto que en un partido reciente contra el Sedan, fue sustituído sin lesión u otra circunstancia similar por medio, sólo por su bajo rendimiento tras fallar clamorosamente en los goles que infligieron a los amarillos una nueva derrota.
El momento de la crisis ha llegado este fin de semana. El Nantes volvió a perder, esta vez 0-2 en casa contra el Rennes el sábado, con un Barthez que fue silbado y abucheado durante todo el encuentro, aunque su actuación no fue ni mejor ni peor que la del resto de su equipo. Tras el partido, un grupo de aficionados lo interceptó mientras abandonaba el estadio con su coche. Un grupo de cinco o seis exaltados zarandeó y pateó el auto de Barthez, cuya familia estaba dentro del coche. El francés entonces salió y la emprendió a puñetazos con uno de los aficionados.
Traumatizado por el asunto, no se presentó a la sesión de entrenamiento del domingo. Posteriormente anunció en una entrevista telefónica “No volveré a jugar para el Nantes. Ya no me siento seguro y prefiero irme”. El presidente del equipo, Rudi Roussillon, ya da por hecho que el futbolista no volverá para disputar los últimos partidos del equipo.
En el recuerdo queda ese peculiar arquero, con rostro de duende, con la camiseta negra remangada, que recibía antes de cada partido en la calva el beso de Laurent Blanc. Adiós al hombre capaz de lo mejor y de lo peor. Como despedida, un video con su cara más amable. En los cuartos de final del mundial de Francia de 1998, se llegó a la tanda de penaltis tras un aburrido encuentro que acabó 0-0. En el quinto y decisivo penalti de los italianos, Luigi Di Biagio falla. Francia pasa a semifinales, pero Barthez está tan concentrado - o tan desconcentrado - que ha perdido las cuentas y no es consciente de que la tanda ha acabado. Únicamente cuando ve a sus compañeros celebrando en el centro del campo se da cuenta de que el partido ha terminado…¡personaje!
Vía | BBC Mundo: Agredido, Barthez deja Nantes


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