
A mediados de la década de los noventa debutaba en el FC Barcelona, de la mano de Cruyff, un joven futbolista cántabro que no tardaría en demostrar una enorme clase con el balón en los pies. Pronto comenzó a destacar su nombre junto al de otro joven futbolista en este caso del eterno rival, un tal Raúl González Blanco, como la gran promesa del fútbol español. La trascendencia de ambos futbolistas traspasaría las fronteras de nuestro país y, junto a otros como Kluivert o Del Piero, eran ya considerados como las emergentes estrellas del fútbol europeo.
Sin embargo pasaron los años, y mientras su rival y a la vez amigo Raúl iba cumpliendo todas y cada una de las expectativas que se generaron en torno a su figura, De la Peña se estancó tras dos magníficas temporadas con Cruyff y Robson y ser el mejor socio de Ronaldo en la única temporada del brasileño en el Barcelona. Van Gaal nunca confió en El pequeño buda y su poca capacidad de sacrificio y ello significó el pistoletazo de salida para un peregrinaje en el que el centrocampista cántabro comenzó protagonizando un importante traspaso a la Lazio por 2.500 millones de las antiguas pesetas. Sin embargo, su andadura por el Calcio, donde ya tendría problemas con las lesiones tras comenzar de titular, nunca terminó de cuajar y fue cedido al Olympique de Marsella, donde tampoco demostró la calidad que le había hecho ilustre en el Camp Nou.
Allí retornó tras dos años en el extranjero de la mano de Serra Ferrer, pero su vuelta al club azulgrana no fue en absoluto exitosa. Regresó al equipo romano donde prácticamente completó una temporada en blanco. Apareció entonces el nombre del Espanyol, equipo que se interesó por sus servicios cuando el caché del futbolista había bajado ostensiblemente. En Montjuic, curiosamente bajo las órdenes de Javier Clemente, recuperó De la Peña la confianza y su mejor versión alcanzando también dos años más tarde la internacionalidad absoluta que se le había resistido anteriormente.
Como perico logró también grandes éxitos en el club barcelonés como una Copa del Rey y una final de la UEFA con Valverde en el banco. Junto a Tamudo, el gran emblema del Espanyol, formó una perfecta sociedad y juntos hicieron más grande al club blanquiazul. Sin embargo no todos fueron días felices, y De la Peña ha vivido en las últimas temporadas una de las caras más amargas del fútbol en forma de continuas lesiones que han lastrado su trayectoria especialmente en la última temporada, en la que pasó por el quirófano y que prácticamente pasó en blanco tras jugar únicamente cuatro partidos. Hace tres temporadas, el cántabro tuvo también problemas con las lesiones y sólo pudo disputar doce encuentros.
Para De la Peña, de 34 años, no ha comenzado bien la nueva temporada y es que las lesiones han llamado de nuevo a su puerta, esta vez en la pierna izquierda, tras ser la diestra la que fuera intervenida en el pasado mes de febrero. Los próximos días serán cruciales para determinar si puede volver a jugar en próximas fechas o por el contrario debe pasar de nuevo por el quirófano.
No cabe duda de que Pochettino, sus compañeros y su afición echan de menos su clase, su visión de juego y su capacidad asombrosa e innata, al alcance de muy pocos futbolistas, de ver el hueco por donde el balón puede pasar sin ser interceptado por las defensas rivales, esos balones que los delanteros agradecen y los porteros maldicen al quedar ellos como único obstáculo entre el esférico y la red. Esperemos que Iván De la Peña pueda volver pronto a los terrenos de juego y pueda continuar asombrando con su fútbol. Y es que jugadores como él, cada vez menos.
Foto | www.rcdespanyol.com



Comentarios
Jugador de gran calidad aunque bastante irregular como para jugar en un grande, su físico ya está resentido de tanta competición, esperemos que se pueda despedir del fútbol firmando alguna temporada digna.
Un saludo desde: Futbolgol: Maneras de fichar.
interesante
Al final toda esa generación del miniestadi a pasado sin pena ni gloria por infinidad de equipos hasta caer en el olvido.
Una pena tanta lesión, esperemos que le respeten un par de añitos para poder disfrutar de sus últimas gotas de calidad.
La dupla Raul- De la Peña es el claro ejemplo de que en el futbol no solo vale la calidad técnica, si fuera solo por eso De la Peña estaría muy por encima de Raúl en la historia del futbol.
Pero Raúl tiene una ambición especial y unas ganas de ganar y superarse día a día que le ha hecho estar en lo más alto durante 15 años, siendo uno de los mejores del mundo, sin una calidad técnica exquisita. Todo lo contrario que De la Peña, lesiones aparte, ha sido un jugador con una calidad técnica impresionante, pero conformista y con poca ambición por ser mejor, por mejorar fisicamente para ser un jugador más versatil. Lo ha fiado todo a su calidad y no se ha preocupado de hacerse mejor futbolista en otros aspectos, y eso te vale para estar en el Espanyol (con todos los respetos pero no es un grande) y haber sido internacional 1 sola vez.
Una pena, un jugador con muchisimo talento al que las lesiones no le han respetado lo suficiente como para poder demostrar todo lo que valia.
Cuando eramos chavales y jugabamos los tipicos partidos en la pista del barrio todos queriamos ser como De la Peña.
Todo lo que tiene de calidad lo tiene de jugador cristal y la verdad que es una pena. Si en su carrera las lesiones le hubieran respetado, hubiera sido muy muy bueno pero desgraciadamente su cuerpo decidió rebelarse y el pobre chaval lo paga caro... Yo de él me retiraría porque ir alargando esta agonía no le veo yo mucho sentido y además al Español le haces un favor porque se ahorraría una de las fichas más elevadas de su plantilla y podría invertirlas en algún que otro fichaje.
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