
Forma parte de una escuela en desuso, ahogada por dobles y triples pivotes, donde el enganche viste el diez a la espalda y marca la frontera que une el centro del campo y el ataque con el objetivo de que el peaje entre ambos sea lo más placentero posible. En su camino a la red, el balón sabe que tarde o temprano terminará acomodándose entre sus botas y se entrega sin recelos, a sabiendas de que el diez sabrá cuidarlo como nadie. Maradona se hizo grande en esa zona donde confluyen ambas aguas y donde pensar medio segundo antes que el resto te otorga una ventaja que puede resultar decisiva.
En los años noventa, Argentina fue prolífica en esta clase de futbolistas y fueron muchos los que tuvieron que cargar con la losa de ser el nuevo Pelusa. Juan Sebastián Verón, Ariel Ortega, Daniel Montenegro, Marcelo Gallardo o Juan Román Riquelme fueron algunos de los más ilustres. También un menudo jugador de River que fue capaz de poner en pie al Monumental. Junto a su homólogo de Boca, el estandarte de una generación. Hoy en día, tras una carrera de altibajos, irregularidad, lesiones y grandes momentos, Pablo César Aimar vuelve a sus 32 años a hacer magia en el Estadio Da Luz.
Ídolo en Valencia, llegó en la exitosa etapa de Héctor Cúper para hacerse rápidamente un hueco entre las preferencias de la hinchada. Estandarte de la primera liga de Benítez y actor protagonista del doblete de liga y UEFA, su rol descendió a secundario cuando Ranieri volvió a orillas del Turia, cuya propuesta táctica se encontraba en las Antípodas del fútbol del argentino. Con Quique recuperó su sitio en el once, pero las lesiones hicieron mella en su rendimiento. En una controvertida decisión que no contaba con el apoyo del aficionado, el Zaragoza se hizo con sus servicios por doce millones, la mitad de lo que costó en su día. Dos años después, tras el descenso del club maño y las repetidas lesiones del albiceleste, el Benfica, de la mano de Rui Costa, otro grande en el enganche, volvió a rebajar a la mitad su precio para incorporarlo a sus filas.
En Portugal, donde muchos futbolistas de nuestra liga han tenido la oportunidad de redimirse, no encontró la cura a sus males, hasta el punto de que el club lisboeta pidió explicaciones a la directiva zaragocista por los informes médicos recibidos. Parecía que la carrera de Aimar, lastrada por aquello que más teme un futbolista, tocaba a su fin dejando atrás aquellos días donde su talento despertaba sonrisas en Mestalla. No obstante, algo cambió en la temporada pasada. Tras dos temporadas irregulares, Aimar encontró un resquicio entre las lesiones y, aunque lastrado físicamente, su clase volvió a emerger para liderar al Benfica desde aquella zona donde siempre pensaba medio segundo antes que el resto. Pases imposibles, jugadas de tiralíneas y clarividencia volvieron a ser protagonistas en sus titulares. El Benfica no pudo con el intratable Oporto de Villas-Boas, pero el subcampeonato liguero y las semifinales de la Europa League dejaron buen sabor de boca en el Estadio Da Luz.
Este año, las cosas están funcionando. Segundos en liga con los mismos puntos que el Oporto, los Encarnados han vuelto a clasificarse cinco años después para los octavos de final de la Liga de Campeones, algo que sólo ha sucedido dos veces en los últimos diecisiete años, y lo ha hecho tras empatar en Old Trafford con un gol de Aimar. En un equipo que de la mano del técnico Jorge Jesús apuesta por el ataque, él es el faro que guía sus pasos y que habla español en la delantera con Rodrigo y Nolito o en el centro del campo con Javi García, y con viejos conocidos como Garay y Saviola. Tras la liga de 2010 y la Copa de la liga en 2009, 2010 y 2011 —Portugal es uno de los pocos países donde aún se disputa esta competición—, Aimar buscará aumentar esta temporada su palmarés y hacer el mejor papel posible en Europa. Ya conocido como El Mago de La Luz, su regreso es una feliz noticia para que Las Águilas vuelvan a volar alto.



Comentarios
Una buena noticia para los que nos gusta el futbol
Joder que sonrisa me has puesto en la boca... Vamos Pablito!!
Ya somos dos. Como me gustaba Aimar, y que gran jugador disfrutamos en la liga española sin darnos mucha cuenta.
Siempre es grato saber que un jugador tan exquisito como Aimar sigue dando guerra, pero lo que no entiendo es a qué viene este post sobre Aimar hoy, ¿porque marcó un gol ante el Manchester el martes en Champions?
Es cierto que el Benfica está haciendo este año una buena campaña, a lo que ha ayudado que el Oporto este año no es tan contundente como años atrás, tras la salida de Falcao o Boas, y también este año parece que ha vuelto el Sporting de Lisboa, que lleva años por el desierto. Y también es cierto que se ha clasificado para octavos, si bien la noticia es ver al Manchester en apuros, porque en principio Basilea y sobre todo Otelul no debían ser problemáticos para United y Benfica.
Aimar en todo esto está teniendo mucho que ver, pero si analizamos cada partido del Benfica vemos como el argentino es de cristal y el entrenador lo sabe y no hay un partido que juegue los 90 minutos, normalmente siendo sustituido por Nolito o por Witsel en la segunda parte, incluso en partidos en los que el marcador está abierto.
Pablito es un excelente jugador, pero es de cristal, aunque de momento parece que está resistiendo este año, pero el club tiene que llevarlo entre algodones porque no sabe cuándo puede romperse.
Aimar nunca ha negado nadie su calidad, pero sí que es un jugador de los que juegan un partido y se lesionan para tres, y por eso, y no por su falta de calidad, no ha sido un jugador más cotizado y no ha llegado más lejos de lo que lo ha hecho
interesante
Vamos Pablito Aimar, que la gloria volvera, como el Kempes y el Piojo, otro pibe inmortal.
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