
Hace sólo sesenta y nueve años – históricamente hablando, sesenta y nueve años es como decir antes de ayer – Alemania había borrado del mapa a Polonia tal y como era la voluntad del estado nazi. La invasión que significó el comienzo de la Segunda Guerra Mundial tuvo tal lógico alcance que hasta hoy en día cuesta ver la palabra Alemania y Polonia en la misma frase y no recordar aquel lamentable episodio de la historia. Por fortuna, es en el marco del fútbol donde estas dos naciones han visto de nuevo su nombre emparejado en otro enfrentamiento de signo mucho más amable.
Podolski, nacido en la ciudad industrial de Gliwice (Polonia), es uno de tantos y tantos casos surgidos del movimiento de trabajadores del este hacia la Alemania occidental, justo cuando el comunismo caía en los países del este europeo y las fronteras se iban abriendo. Sus padres emigraron a Alemania cuando el pequeño Łukasz (con ese nombre nació en Polonia) contaba con dos años de edad.
Al igual que su compañero Klose, Podolski creció con esta dualidad de tener familia polaca y hablar con ellos polaco en casa y a la vez recibir una educación puramente alemana en la escuela. Una educación que lleva muchos años instruyendo a todo ciudadano alemán sobre los horrores del nazismo, sobre el mal que la Alemania de Hitler causó al mundo y las atrocidades que crean en los germanos esa eterna sensación de culpa y esa necesidad de pedir perdón y trabajar para que nada de eso vuelva a suceder.
Podolski cuenta ya con 23 años. Juega en la selección alemana y luce orgulloso la bandera alemana en el reverso de la lengueta de sus botas. Hoy debía enfrentarse a la selección de la tierra que lo vio nacer, con la que evidentemente aún tiene mucho contacto: “Será un encuentro muy particular, ya que gran parte de mi familia vive en Polonia. He visto muchos partidos de la selección polaca en la televisión y es un equipo compacto”, explicaba antes del partido.
En el minuto 20 del partido, una buena jugada de ataque alemana acaba con el pase de la muerte de Klose hacia Podolski, que inaugura el casillero alemán ante Polonia. Podolski no lo celebra; simplemente se abraza emotivamente a Klose con la mirada perdida y gesto de redención.
En el minuto 72 del partido, un tremendo error defensivo acababa con el balón en franca disposición para la zurda de Podolski. El extremo no se lo piensa y engatilla una volea imparable con la que aumenta la renta alemana a 2-0. Poldi tampoco lo celebra: dirige su mirada a la numerosa y ruidosa afición polaca y hace un gesto de pedir perdón. Él sin embargo no ha tenido piedad con la selección polaca durante todo el partido: ha sido sin duda el hombre del encuentro y además de los dos goles ha protagonizado muchas de las mejores jugadas, ha andado sobrado de técnica, velocidad y recursos y ha buscado con ahínco aumentar su renta de goles.
La imagen del perdón de Lukas Podolski tiene el trasfondo de una gran reconciliación nacional, pero es la imagen de una pequeña reconciliación personal: la reconciliación de una persona que, como tiene que ser, no olvida de dónde proviene.
Foto | Empics



Comentarios
Santi Plaza, esto debería de ser un artículo sobre fútbol, no sobre nacionalismos ni sentimentalismos.
Los nacionalismos y los patriotismos tienen demasiados muertos a sus espaldas como para que los fomentemos aún más.
Nicola, yo creo que el artículo va como anillo al dedo al titular, "el nombre del día". No se puede hablar de Podolski sin contar su historia. En el partido de hoy todos nos fijábamos en él y Klose, era inevitable por sus raices. Gran post Santi
A mi también me ha gustado mucho y el gesto es de buena gente. También me ha gustado el 9, Mario Gómez, que pese a haber fallado un par de ocasiones claras ha dado buenos pases y ha presionado como una mala bestia.
Se ha portado bien y ha hecho lo que debía en los goles. No esperaba menos de él. Además, como el partido de Austria-Croacia ha sido tan malo, no hay duda en que él ha sido el personaje de la jornada, tanto por sus dos goles como por su pasado polaco. Un abrazo, buen artículo
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