
Nos hallamos a apenas diez días de que se produzca el éxodo masivo a Ghana de los jugadores africanos que militan en equipos europeos para jugar la Copa de África. Arsenal, Chelsea, Real Madrid, Sevilla o Roma, casi todos los grandes de Europa se ven afectados por esta situación. La periodicidad de la competición africana lastra en fechas muy poco oportunas las principales competiciones del viejo continente. La liga francesa por ejemplo queda literalmente arrasada con una diáspora de cerca de setenta jugadores.
Sin embargo, este año un grande de Europa va a liberarse parcialmente de este proceso minimizando los daños colaterales que provoca la competición. La principal estrella de la selección de Camerún y puntal del Barcelona Samuel Eto’o no se reincorporará a la concentración de su selección hasta el día 15, tras haber jugado los vitales partidos de esta semana contra el Sevilla y el Murcia. La integración del camerunés al grupo se producirá a tan sólo cinco días del comienzo de la competición, hecho inaudito en cualquier competición internacional a nivel de selecciones.
Aún más kafkiano es el motivo aducido por los responsables de Camerún para legitimar esta excepción a la regla. Arguyen que Eto’o está necesitado de ritmo de competición , y un par de partidos le vendrán muy bien para rodarse. Jamás he visto una federación nacional tan comprensiva y complaciente con los deseos de un jugador y benevolente con los intereses del club que le paga. Este entrañable acto de fraternalismo podría ser el primer paso para poner fin a la guerra encarnizada entre equipos y selecciones en la cual Laporta ejerce de comandante, recluta y hasta bayoneta.
Sería un primer paso importante, si no fuese porque este acto constituye tan sólo una excepción incomprensible. Por ejemplo, su vecino en la ciudad condal debe ser alopécico, con mal aliento y bajito, pues no ha conseguido seducir a Camerún para que hagan lo mismo con Kameni. Su rival en la eliminatoria de copa pierde a su jugador más decisivo, y su principal competidor por la liga no podrá disfrutar ya de su medio centro titular en el partido de liga del fin de semana.
No critico al Barcelona, ha gestionado con habilidad la situación, logrando un permiso firmado de la selección de Camerún con antelación. Hace bien en utilizar la descomunal influencia que Laporta tiene dentro de la Fifa, pero la situación no deja de suponer un agravio comparativo para los demás equipos. Se hace necesaria desde ya una legislación internacional que regule de forma clara y equitativa las condiciones de préstamo de los clubes a las selecciones nacionales, la ley de la selva que impera en la actualidad no hace sino adulterar el curso real de las principales ligas europeas.
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