Ferguson y el aroma del viejo fútbol

Daniel Cana Moya 11 de abril de 2007 2 comentarios

picsrv.manutd.com.jpgEl pasado mes de noviembre se cumplió la histórica cifra de veinte años desde que Sir Alex Ferguson accediera al cargo de manager del Manchester United. Basta decir que el nombramiento de Sir de la Corona Británica se le concedió al escocés por su trabajo en Old Trafford para poder hacernos una idea del impacto del personaje en el fútbol durante estas dos décadas.

Ferguson entrenaba al Aberdeen, con el que le ganó una Recopa al Real Madrid, cuando llegó a Manchester para sustituir a Ron Atkinson. El club se encontraba en una difícil situación económica y lo que era casi más grave, en una peligrosa indefinición deportiva, con los tiempos de Matt Busby y su prodigiosa generación de jugadores como Best, Charlton o Law ya lejanos, y ensombrecido debajo de los titulos continentales de su gran rival, el Liverpool de Keegan y Dalglish.

Le costó arrancar al proyecto de Ferguson. Sólo un título de FA Cup en los primeros tres años, pero se estaban construyendo los cimientos. La Recopa en Rotterdam ante el Barça de Cruyff con los dos goles de Mark Hugues a Carles Busquets en 1991 le supuso al entrenador escocés el respaldo definitivo a su forma de trabajar. A partir de ahí, dominó con mano de hierro la Premier League en la década de los 90, con siete títulos sobre nueve posibles.

Para los que pensamos que el fútbol es algo más que ganar, muchísimos aficionados al fútbol en todo el mundo se prendaron de aquel United vertiginoso, con Schmeichel en la portería, defensas tan británicos y carismáticos como Bruce y Pallister (ambos entrenadores hoy), mediocampistas como Paul Ince o Bryan Robson, y delanteros como Hugues o Brian McClair.

En la segunda mitad de esa década, Ferguson dio con la tecla nuevamente, y en dos ocasiones.Fichó al díscolo Eric Cantona del Leeds United, al que en apenas unos meses había hecho Campeón; el impacto del francés fue inmediato. Goles, liderazgo y buen fútbol. Bajo esta protección, Sir Alex pudo desarrollar con paciencia a su tesoro más preciado: los llamados Fergie Boys (en comparación con los célebres Busby Boys de los años 60). Una sensacional generación de chavales salidos de la cantera que iban a rejuvenecer el equipo y dotarle de la calidad y de la implicación que en muchas ocasiones sólo los futbolistas de casa pueden ofrecer. Los hermanos Phil y Gary Neville, Lee Sharpe, David Beckham, Paul Scholes y Ryan Giggs crecieron y pudieron entrar en el equipo sin prisas bajo el amparo de Cantona. Paralelamente, la llegada de Roy Keane como sustituto espiritual de Eric El Terrible y el fichaje de dos sensaciones delanteros como Andy Cole y Dwight Yorke ensambló aún más la arquitectura del equipo. ¿Resultado? Éxito total. Como culmen, el triplete histórico de 1999: Premier League, FA Cup y, treinta años más tarde, la Copa de Europa en aquella mítica final del Camp Nou.

Los últimos tres años no han sido los más brillantes, con una triste eliminación europea el pasado curso ante el Benfica incluída. Sin embargo, la resurrección del equipo parece un hecho y su reconstrucción finalizada.

A día de hoy el ManU lidera la Premier por delante del todopoderoso Chelsea y su juego es sin duda el más vertical, generoso y ofensivo de Europa. El equipo con más ingresos por marketing del mundo y más profesionalizado seguramente junto con el Milan, desprende todo el olor del viejo fútbol, del verdadero, de aquel famoso aroma a vestuario que hicieron famoso en Liverpool con The Boot Room. Sigue jugando con su libre 4-4-2, y aunque se ponga por delante en los partidos con uno o dos goles, sigue atacando, lo que le puede costar disgustos en algunos partidos. No les importa. Merece la pena. Los fichajes de Wayne Rooney, Cristiano Ronaldo (ambos tienen 21 años y su madurez futbolística es un hecho) y este verano del mediocentro y sustituto de Keane Michael Carrick aseguran el futuro, la perspectiva con la que siempre ha trabajado Ferguson. Con la ayuda de Neville, Scholes y Giggs (más de 500 partidos cada uno en el club, y cada día juegan mejor como se ha podido ver estos últimos meses), el United puede recuperar el título, y tras la exhibición memorable de anoche ante la Roma, firme candidato a lograr su tercera Copa de Europa.

Sería la mejor celebración de las dos décadas de Ferguson, y la demostración a los nuevos propietarios del club, los Glazer de Tampa Bay, de que las leyes del fútbol son inquebrantables y de que el trabajo bien hecho siempre da rendimientos.

Cada vez más aficionados descubren el fútbol inglés gracias a la globalización (en este caso positiva) televisiva. Una Liga en la que los entrenadores cumplen diez y veinte años en un mismo banquillo por fuerza tiene algo especial. A los que aún no disfrutan con ella, están a tiempo…quizá puedan disfrutar por ejemplo de Sir Alex Ferguson durante diez años más.

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