A los sevillistas, a la blogosfera futbolera y a los expertos en fútbol internacional no supuso una sorpresa que Arshavin hiciera lo que hizo en la final. Para el resto de España quizás fue una sorpresa, y ahora podemos agradecer que esté suspendido en el partido contra España de la Eurocopa. Se decía que se escondía en los partidos importantes, y esa parecía ser la sensación de ayer en la final de la UEFA, hasta que dio el golpe de mano y se inventó la genialidad del primer gol: el pase está dado en el momento adecuado, justo cuando llegaba Denisov, con la pausa debida, y del estilo de un ally-hoop de baloncesto. Tremendo.
A los cracks se les espera en la final, no sabes cuando, pero en algún momento van a liarla. La gran diferencia entre el Zenit y el Rangers, la produjo Arshavin, que juega en el Zenit y no en el Rangers, que no tiene un jugador capaz de hacer algo diferente, de crear los matices para ganar finales europeas cuando el trabajo no basta.
Por lo visto, las genialidades siempre van de par en par. Porque el pase del segundo gol de Arshavin, para desarmar la defensa del Rangers, me recordó al mejor Laudrup, y el mejor colofón para colocar al pequeño gigante ruso donde se merece, en el escaparate europeo, si ya no estaba, como Tymoschuk.
Ganó el mejor conjunto. Y lo curioso fue ver a un equipo ruso apostando por tener el balón, sin acumular jugadores en la defensa, esperando al contraataque, con movilidad, transiciones rápidas, y tratando de seguir la escuela holandesa, entre otras muchas virtudes del club que más ha merecido conquistar esta Copa de la Uefa (por encima del Getafe y con la exhibición contra el Bayern Munich en el recuerdo de muchos).
Y otra cosa a tener en cuenta, ayer en el Zenit había seis internacionales rusos en el campo, todos titulares con la selección, y rivales con los que nos enfrentaremos en la Eurocopa. Ya hay algunos que han avisado. La Rusia de Hiddink, no es la de Portugal, ni la Ucrania del mundial de Alemania. La UEFA ha servido de aviso, y bien habrá hecho Luis tomando nota. Al menos, Arshavin verá el partido desde la grada. La suerte que tenemos, porque ayer dio dos muestras de genio. ¿Cuánto costará ahora su fichaje? No es el único gran jugador ruso que ha preferido los rublos a los cantos de sirena de los dólares o las libras. ¿Y habrá alguien dispuesto a llevárselo de San Petersburgo? Hasta el 2009 creo que no.
Vía | Futbol arte
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