Andaba Phillipe Montanier con el agua al cuello, con un cese que asomaba por la puerta tras acumular menos propósitos que despropósitos y con una grada, la de Anoeta, que en el último partido disputado en casa no dudó en mostrar su desencanto con el trabajo del francés. Tocaba visitar el hervidero del Villamarín, ante un Betis en similar situación, sobre todo porque a Pepe Mel también le brotaban los fantasmas de la destitución. El partido pintaba bien, 0-2; pero a Jonathan Pereira le dio por aparecer. Salió al campo, mojó dos veces e igualó el envite en el 85’.
El Betis estaba cocinando una remontada a la que Pereira dio vida, pero cuando pasaban sesenta segundos del alargue y los verdiblancos apretaban, Íñigo Martínez vio adelantado a Casto para llevar a cabo su plan. Y su plan no era, precisamente, esconder el balón para que el cronómetro corriera, no. Su idea no era novedosa, pero sí eficaz. Y espectacular. Desde 60 metros, desde su propio campo, mandó a su pierna izquierda ejecutar un misil en el que nada pudo hacer el guardameta local. Rozando la madera, dejó helado el coliseo heliopolitano.
Un gol de esos que se ven cada cierto tiempo… o no. Porque el bueno de Íñigo Martínez ya consiguió uno calcado en el derbi ante el Athletic. Aquel fue desde 54 metros, y para algunos, como Xabi Alonso, fue «el mejor gol de la historia en Anoeta». Desconocemos si el del domingo fue el más bonito en la historia del Villamarín, pero lo que sí está claro es que, a diferencia del marcado el 2 de octubre, su ‘tomahawk’ sirvió para sumar los tres puntos… y salvar la cabeza de su entrenador.



Comentarios
He de decir que me sorprende que cuando golpea baja mucho el centro de gravedad para golpear con el empeine (de hecho, el efecto del balón es de un golpeo con el exterior). No sé dónde lo habrá aprendido pero sorprende la potencia del disparo dada esa modificación en el tiro. Con eso obtiene una parábola muy recta, como es el caso, pero debe tener una pata de caballo por zurda para, además, darle tanta potencia y precisión. El golpeo en el gol contra el Athletic es impecable.
Me recuerda al golpeo en carrera de Roberto Carlos, cuando aún se prodigaba. Probablemente podría enseñársele para ser un gran lanzador de faltas de media y larga distancia. De hecho, me cuesta entender cómo en la Real no suele tirarlas... aún.
-- editado por última vez a las 12:30
Fantastico lo de este chico. Marcar dos goles de esta factura en tan corto espacio de tiempo es alucinante. Es mas que eveidente que el chico la pega muy bien ¿volverá a sorprendernos pronto? Un saludo desde www.gol12.com
Tremendo lo de Iñigo, pero viendo el segundo video solo puedo decir "que jugadorazo es Llorente!"
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