Los pucelanos tienen varios motivos para estar contentos e ilusionados con su equipo. Centrándonos en su cantera y los chavales que llegan, la de este año es de las generaciones más prometedoras, la guinda sería la vuelta al equipo de Javier Modrego. Con o sin él los aficionados tendrán otros jugadores con los que sentirse identificados, ése buque insignia que rompe desde abajo que casi cualquier club tiene en su plantilla. Por desgracia los clubes más humildes están resignados a perder a los buenos, con tal panorama se antoja complicadísimo poder tener a un chaval de la cantera que pueda durar toda su vida futbolística en el club. El que va camino de convertirse en símbolo es Sergio Asenjo y tiene toda la pinta de que va a durar muy poquito en Valladolid.
Como la fuente de futbolistas es inagotable siempre habrá más, llegando nuevos jugadores que con sus virtudes tratarán de ocupar el vacío de la joya robada. Lo importante no es que se vayan, sino que haya otro jugador semejante para ocupar su hueco. Entre los que se ha llevado Mendilibar del filial hay dos delanteros, uno novato y otro que ya ha ido el año pasado e incluso ha tenido minutos en Primera hasta que fue cedido en Diciembre al Poli Ejido. Los dos son Enriques pero futbolísticamente se diferencian muy bien
La historia ha demostrado en varias ocasiones que cuando alguien viene bueno, hay otro que viene detrás que es aún mejor. Ha pasado con delanteros de potentes canteras y también con las más humildes. Sirva Portillo y Soldado como ejemplo, también Oskitz y Díaz de Cerio, pero como éstos hay más. Un caso muy parecido que parece que se avecina es el de Kike y Quique, el primero llegó a ser internacional sub19 y un hombre importante del Valladolid Promesas, pero como pasa en tantas veces en fútbol y lo que no es fútbol, puede que se le haya pasado el momento, o el tren que dirán algunos, el nombre es lo de menos. Hay que ver como reacciona el chaval y como transcurre el paso del tiempo en su fútbol.
El que tiene una pinta bárbara es el más joven, Quique, de la generación del 90, probablemente el año que mejores futbolistas ha dado. Su carrera dentro de la cantera pucelana ha sido de traca, hasta llegar al filial para reforzar a una floja delantera, en gran medida por la marcha de Kike. El chaval ya ha mojado en pretemporada, nada más que un par de golitos que han servido para que el Real Valladolid consiguiese ganar, un gran comienzo. La pinta de éste jovenzuelo es magnífica, por lo de pronto parece que será un jugador vital para el Promesas, a no ser que Mendilibar nos sorprenda, nada descartable. Una vez más, el delantero bueno es el que llega en segunda posición, la historia se repite.
Imagen | Web Oficial del Real Valladolid


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