Lacatus, un cuarentón en activo

2 comentarios

lacatus entrenador.jpg ¿Os acordáis de Lacatus, Marius Lacatus? Es difícil olvidarse de él, uno de los más revoltosos y peligrosos delanteros de aquella generación dorada de internacionales rumanos de la década de los 90 (Hagi, Popescu, Munteanu, Dan Petrescu, Ilie, Raducioiu). Si alguien le había perdido la pista ahora se la puede recuperar con motivo de su retorno a los campos de fútbol; y no en calidad de entrenador, que de hecho ya lo es, sino como jugador del mismo equipo que entrena desde el verano de 2006, el UTA Arad de la Liga I de Rumanía. Lacatus, que acaba de firmar el contrato como futbolista, se vestirá de corto a la edad 42 años.

La Bestia, le llamaban. La Fiera, también era su apodo. Le hacen justicia. Al menos así lo recuerdo yo de cuando veía por televisión algún partido de la selección rumana en el Mundial de Italia 90 o en la Eurocopa del 96 o seguía su trayectoria en el Real Oviedo, club al que perteneció entre 1991 y 1993. Lacatus, con su lisa melena negra cual casco pegado al cráneo, me parecía un diablo de la delantera vestido de amarillo (el color de su selección) y un incordio constante para cualquier defensa. Chutaba desde lejos, acudía siempre a rematar al área pequeña, era oportunista, entregado, luchador sin descanso, con más fuerza que técnica, pero mucha inteligencia en el desmarque y velocidad en el uno contra uno. Así me acuerdo yo del Lacatus de veintitantos años.

Con estas cualidades se convirtió en toda una leyenda del club más importante de Rumanía, el Steaua de Bucarest, con el que jugó más de 400 partidos y ganó varias ligas y la fatídica Copa de Europa para el Barcelona en la final de 1986 en el Sánchez Pizjuán de Sevilla, partido en el que se encargó de marcar uno de los penaltis de la tanda del desempate. Hasta fue presidente del club antes de volver a sentir el sudor del vestuario. La afición del Steaua le adoraba como un mito, lo sigue haciendo incluso ahora cuando corea su nombre en el estadio.

El retorno de Lacatus a la actividad como jugador con más de 40 años de edad y unos cuantos kilos de más despierta un nuevo debate sobre la hora de la retirada de los futbolistas de la práctica profesional de su deporte. El ex deportivista Donato entró también en los 40 cuando colgó las botas, aunque la leyenda sobre la edad que marca su carné de identidad incluso sitúa su adiós de los campos tirando hacia los 50 años. Romario se mantiene con pilas pero las agilidad más limitada a los 40 y con la ambición de llegar hasta los mil goles, ahora en el fútbol australiano. En cambio, otros se marchan antes (Zidane a los 34), quien sabe si cansados físicamente o desmotivados mentalmente. No me parece un disparate prolongar la hora de la retirada, creo que los límites de resistencia sólo los conoce el propio futbolista si las graves lesiones no le perjudican antes. Si el cuerpo le deja seguir jugando, que lo haga; si las ganas no le faltan, pues también.

Lacatus, en cambio, ha anunciado que en principio prentede jugar sólo al final del campeonato “un par de minutos para ayudar al equipo” y si no pasa apuros en la clasificación una escuadra que él mismo se encarga de entrenar y en la que seguro que ha vuelto a sentirse como un chaval.

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Comentarios

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    Inolvidable aquel Steaua-Barça. Fue la primera vez que vi jugar a Lacatus. Su compañero en ataque era Victor Piturca, ahora seleccionador rumano (por cierto, próximo rival del equipo nacional). Recuerdo lo flasheado que quedé al ver a aquellos dos tipos casi clónicos con un peinado beatle veinte años. Parecían Harrison y McCartney veinte años después.

    Lacatus era un jovencito y se benefició más de la caída del telón de acero. Piturca ya era mayorcito y sólo llegó a tiempo de jugar un año en el Lens.

  • 2

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    | 1 estrellas

    Vaya crack Lacatus, qué mala leche tenía!!

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