Los contratos de larga duración y el caso Recoba

Juan Baeza 7 de septiembre de 2008 4 comentarios

Recoba

Posiblemente el protagonista de este post ha sido uno de los jugadores más decepcionantes en la historia del fútbol, incluso a pesar de que nos haya regalado momentos maravillosos con el balón en los pies. Su virtuosa zurda desató unas expectativas sin techo. A mediados de los noventa su fichaje protagonizó un arduo enfrentamiento entre Nacional y Peñarol, los dos grandes de Uruguay. Se quedó con el Bolso y realizó dos campañas sensacionales. Entonces el Inter llamó a su puerta y después de una fructuosa cesión en el Venecia adquirió rol de ídolo en San Siro. Arrancaba el siglo XXI y a sus 24 años el Chino Recoba lo tenía todo para triunfar. Con el fin de evitar posibles tentaciones, Moratti decidió blindarle, convirtiéndole en el jugador mejor pagado del mundo, cobrando más de mil millones de las extintas pesetas al año. Poco después comenzó su inexorable caída. Este fin de semana, para finalizar este breve resumen de su carrera, ha cerrado un contrato de dos años con el Panionios griego, que intenta paliar su decepcionante arranque de campaña con un golpe de efecto que le va a costar aproximadamente un millón de euros por temporada.

Se va del Calcio Álvaro Recoba, que esta campaña ha militado en calidad de cedido en el Torino, después de once años en los que sólo en tres o cuatro rindió a un nivel aceptable, no obstante, siempre por debajo de lo mucho que prometía. Se va con 216 choques a sus espaldas y 65 goles en su cuenta. Su comienzo fue alentador, su estilo cautivó en los inicios pero su estrella no tardó en apagarse, a pesar de que siempre contó con la confianza de la cúpula interista.

El caso Recoba me recuerda al de Julen Guerrero. A los 18 años, el vasco irrumpió en nuestro fútbol desatando todo tipo de elogios. En su primera campaña, 92/93, hizo diez goles. En el siguiente ejercicio firmó 18 dianas y se convirtió en la auténtica esperanza de un Athletic que anhelaba éxitos después de los felices años 80. Obviamente, los cantos de sirena de los grandes no tardaron en aparecer. El Madrid intentó su fichaje pero en San Mamés no quisieron perder a su estrella. A tal efecto, aceptaron su petición: un contrato vitalicio cobrando una cantidad nada despreciable para la época, más o menos tres millones de euros brutos. El Athletic se quedaba con el crack, el emblema sobre el que se tenía que sustentar un proyecto ganador. Guerrero continuó dando guerra pero cuando supuestamente tenía que ofrecer su mejor versión, en plena madurez, se fue apagando progresivamente, hasta el punto de jugar en las últimas cuatro campañas tan sólo ocho partidos como titular.

Guerrero acabó colgando las botas y, después de negociar con la directiva, se quedó en la directiva entrenando al División de Honor sin cosechar mucho éxito. Cuando entró García Macua se le picó billete desatándose una gran polémica. Dejando de lado todo ese asunto, la realidad es que Guerrero, al igual que ha ocurrido con Recoba, fue víctima de un lujoso contrato de larga duración. Ambos apuntaban a crack, despuntaron por momentos y se borraron del mapa precipitadamente cuando la relajación provocada por sus eternos y ostentosos contratos hizo mella. No sé si el hecho de no tener metas por mejorar en el plano económico, quizás la presión por tener que dar siempre lo máximo por ser el mejor pagado o tal vez el temor a las críticas hirientes por no dar la talla en el campo… Factores como esos y seguramente alguno más han provocado que carreras que apuntaban a todo se hayan difuminado hasta instalarse en la amarga mediocridad.

Los llamados contratos vitalicios pueden amarrar cracks pero también echarlos a perder. El caso de Recoba es, en este sentido, plenamente paradigmático. El uruguayo quedará para la historia como un multimillonario aspirante a crack que jamás llegó a serlo. Este verano incluso tuvo la oportunidad de probar en la Premier, fichando por el Blackburn Rovers, pero ni siquiera ha intentado dignificar su carrera, yéndose a un equipo de segunda línea de una liga menor.

Comentarios

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    Increíble leer que lo de Recoba es una "amarga mediocridad". Es evidente que no fue la estrella que fue Zidane o Del Piero, pero fue un gran jugador. Apareció en los momentos más complicados en su selección, como en Australia por las Eliminatorias o contra Argentina en las mismas o en la última Copa América frente a Brasil. Mucho talento, mucha inteligencia. No fue su culpa que Moratti pagara anto por él. ¿¿¿¿"dignificar su carrera"???? Juan, lee antes de publicar tus notas. Pareces esos niños que se ponen a llorar porque no los dejan comer un caramelo y se lo reprochan a sus padres a los 30 años. No solamente escribes mal, sino que no piensas antes de hacerlo. Y eso hará que nunca dejes de ser mediocre.

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    de todos modos es lo que pasa con muchos deportistas, en cuanto les llenas el bolsillo… se acaba el deportista.

    [EDITADO POR "MI REINO POR UN LINK"]

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    Totalmente de acuerdo con este post, el tal Recoba tiene mucha clase pero siempre fue un acomodado y un vago; incluso he oído que en ocasiones se quedaba dormido en el banquillo durante los partidos.

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    Germán ni siquiera me molesto a leer tu comentario del todo. Me da igual lo que digas: es un hecho que Recoba no ha hecho ni un tercio de lo que se esperaba en él en Europa. Y si no pregunta por Milán, que eres muy listo.

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