Una tormenta de flashes capturaba la noticia del verano, del año, de la década. Con el torrente de luz, la camiseta parecía más blanca todavía y el bronceado de Luis Figo (el ídolo, el traidor) se antojaba aún más insultante. Ese día, su antiguo club era 10.000 millones de pesetas más rico. Ese día, su antiguo club se sumía en un trauma que ha tardado mucho en cicatrizar. Porque, antes o después, las heridas cicatrizan, aunque algunas cicatrices no se borren jamás. Le marcan a uno para siempre.
La herida de Figo fue muy profunda. El madridismo, que dos meses antes había paladeado la octava Copa de Europa y, en menor medida, el descenso del Atlético a Segunda División, flotaba en el éter. Nada, ningún 5-0, podía ser tan humillante para el Barça como ver de merengue a su estandarte; al futbolista que gritaba desaforadamente tras clavarle a Illgner un zurdazo incontestable; al capitán capaz de teñirse el pelo de azul y grana, o de senyera, para desgañitarse en Sant Jaume burlándose de las lágrimas blancas.
Al despedir a Figo, al recapitular su larga estancia en España, es inevitable remontarse a aquella tarde en la que Alfredo di Stéfano le entregó la camiseta con el 10 a la espalda. Atrás, se ha visto más tarde, quedaban sus mejores días como futbolista. Por ejemplo, una colosal final de Copa contra el Betis (temporada 98/99) que él decidió de principio a fin. Aquel partido se disputó en el Santiago Bernabeu, el mismo escenario en el le iban a entregar el Balón de Oro, el mismo en el que muchos aficionados españoles descubrieron a un extremo afilado e insistente del Sporting de Portugal que desquició a la defensa madridista en una eliminatoria de la Copa de la UEFA (94/95).
Como jugador del Real Madrid, Figo conquistó tantas ligas como en el Barça (dos) además de una Copa de Europa y un sueldo galáctico. El Madrid, en cambio, ganó mucho más que eso. La llegada del portugués resultó esencial para revitalizar del todo la autoestima del madridismo, un proceso abierto dos años antes con un gol de Mijatovic a la Juventus. Ambas fechas se recordarán como hitos de una época en la que el Madrid reconquistó todo aquello de lo que sus aficionados se sienten orgullosos: ser el equipo dominante en el continente, el que parte como favorito para levantar en mayo la Copa de Europa y el más capaz de ganar para su causa a cualquier jugador del mundo, por increible que parezca. A todos quienes vimos a Figo aquella tarde, de blanco frente a los flashes, ninguna noticia nos parece ya imposible.



Comentarios
Sin duda fue traumático ver a Figo, enfundarse la camiseta blanca. Una gran maniobra de Florentino. De todas formas, creo que Figo perdió parte de la ilusión por el futbol y se sintió culpable mucho tiempo y muestra de ello es que su futbol empeoró (almenos eso dicen los números. Con su anterior club, fue mejor jugador del mundo)y perdió aquella alegría de juego crónicamente.
Es Sporting de Portugal o Sporting de Lisboa?
Para ser precisos, es Sporting Clube de Portugal.
Estuve en el partido de ida de aquella eliminatoria de Copa de la Uefa contra el Sporting. En ambos partidos merecieron ganar. Curiosamente, en el Bernabéu quien más me llamó la atención fue Sa Pinto, no Figo.
Me parece una pena que se vaya Figo, ya que me parece un jugadorazo y mas despues de las ultimas dos temporadas tan buenas que ha hecho, la pasada hasta que le dejaron. Es una lastima que Florentino se quite de esa manera tan fea a integrantes de la plantilla merengue, me refiero a Figo, y en su dia a Hierro y Del Bosque.
me gustaria escribirle una carta al jugador luis figo y he buscado por internet pero no encuentro ninguna dirreccion a donde pueda enviarla. si alguien conoce alguna por favor que sea tan amable de comunicarmelo.
muchas gracias
te amo te amo te amo te am oxoxooxxoxoxoxoxoxox te amare x siempre!!!! tu admiradora # 1