
Sabrá todo aquel que suela leer lo que servidor escribe en este blog la admiración que profeso por Frederic Kanouté, bajo mi humilde punto de vista, uno de los mejores delanteros del mundo, junto al Kun Agüero mi atacante fetiche del fútbol español, sin desmerecer a monstruos como Eto’o, Forlán, David Villa o Luis Fabiano entre otros. Viene todo esto a cuenta del partido que esta noche ha disputado el Sevilla en Riazor. Al descanso el Deportivo ganaba 1-0 y jugaba con uno más, además de mejor que los nervionenses. En el intermedio Manolo Jiménez se jugó el todo por el todo, quitando a Crespo y dando salida a Frederic, que se había quedado en el banquillo por unos problemas en el talón de Aquiles. El malí sólo necesitó 45 minutos para darle la vuelta al choque, exhibiendo en ese corto periodo de tiempo todas aquellas virtudes que le hacen ser uno de los jugadores más deliciosos que hay en el momento.
En la foto que ilustra este post vemos como todos los jugadores nervionenses abrazan a Kanouté después de uno de los goles nervionenses. Es lo mínimo que podían hacer porque lo que hizo esta noche en La Coruña fue enorme. Ni siquiera necesitó marcar para destacar y cuajar uno de los mejores partidos que se le recuerdan como sevillista. El africano suele ser un jugador que sirve de referente para el grupo, que se vacía para sus compañeros. Esta noche lo volvió a demostrar. Salió el espigado malí para volver loco al Dépor, moviéndose continuamente, echándose a la derecha para abrir el campo, bajando mil y un cueros, tomando la responsabilidad cuando la ocasión lo requería, aguantando el balón, quebrando la cintura de Ze Castro en el momento justo para asistir a Luis Fabiano y hacer el empate, teniendo el temple suficiente para colocarle un balón de oro a Renato, alumbrando a los suyos cuanto la bola quemaba en el descuento y él la guardaba a buen recaudo… Fue un auténtico espectáculo ver la mejor versión de este sensacional futbolista.
Siempre me he preguntado por qué razón Kanouté no ha triunfado en el fútbol hasta su llegada a España. Lo que es evidente es que a este maravilloso pelotero, alto exponente de lo que se entiende por belleza en un terreno de juego, sólo tiene en sus eternos problemas con la pubalgia el freno para su fútbol. Ése es el problema, que Kanouté, como suele ocurrir con las grandes colonias, se disfruta en pequeñas dosis, dado la dificultad que tiene el jugador para jugar dos partidos en 72 horas. El miércoles el Sevilla visitará otra vez Riazor para jugar la vuelta de octavos de Copa y Kanouté regresará al lugar de los hechos, para intentar volver a demostrar que la elegancia es compatible con un balón en los pies.



Comentarios
Enorme jugador Kanouté. Nadie como él para bajar balones aéreos, protegerlos y abrirlos a las bandas para que entren Navas o Capel. Si los dos primeros goles le avalan como asistente, el inicio de la jugada del tercero es un resumen de lo que Kanouté mejor sabe hacer en un campo de fútbol. Eso y meter goles.
Por cierto, a ver quién quiere echar hoy a Jiménez. Apostó fuerte y le salió de lujo.
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