The Boot Room: Ferguson y Wenger cierran el vestuario

Daniel Cana Moya 21 de septiembre de 2008 2 comentarios

Keegan_marcho_despedirse_Curbishley_dimite.jpgLos partidos entre Arsenal y Manchester United de los finales 90 y primeros años de la presenta década del nuevo milenio eran todo menos amigables. Ambos equipos, antes de la irrupción del Chelsea de Abramovich y ante la ausencia competitiva del Liverpool (hace casi veinte años que los reds de Anfield no ganan la Premier), se discutían en solitario la hegemonía del fútbol británico, y más desde la llegada al banquillo, primero de Highbury y ahora en el nuevo Emirates Stadium, de Arséne Wenger. Míticas ya quedan en el recuerdo por ejemplo las broncas en los túneles de vestuarios entre Patrick Viera y Roy Keane, capitanes por entonces de ambos equipos.

La dura rivalidad y, de vez en cuando, los desencuentros verbales entre Ferguson y Wenger, no han sido un obstáculo para que, la semana pasada, ambos entrenadores, ya leyendas en sus respectivos clubes, se reunieran en la cena de la Asociación de Managers de la Premier League y, en un casi sorprendente ejercicio de camaradería, de manera clara y rotunda, apoyaran a dos de sus compañeros de banquillo dimitidos recientemente: Kevin Keegan en el Newcastle y Alan Curbishley en el West Ham.

Pese a su condición de mito en Newcastle y su buen trabajo la pasada temporada cuando el equipo se iba a segunda, y pese a las buenas temporadas recientes del West Ham y sus dos victorias ya en la presente, ni Keegan ni Curbishley han podido evitar los intentos de modificar su trabajo en la parte deportiva desde los despachos de los dueños de sus equipos, y con una envidiable dignidad profesional abandonaron sus puestos. El caso del equipo de Londres, ya hay sustituto: Gianfranco Zola. El fantástico jugador italiano goza de todas nuestras simpatias, pero habrá que estar atento a su comportamiento ante el intervencionismo presidencial. En Newcastle, sigue el caos. El club más difícil de Inglaterra está en venta, con entrenador interino, sigue perdiendo y la última es un rumor de compra por parte de Bill Gates…

Pero volvamos a Wenger y Ferguson. Las declaraciones de ambos respecto a esta situación fueron muy duras. Se posicionan con claridad, con frases como “Necesitamos managers que puedan mantenerse firmes ante quienes quieren cambiar los principios del juego, admiro a Keegan y a Curbishley por ello”, dijo Ferguson, que añadió que desde 1986 que lleva en Old Trafford jamás ha sufrido intentos de entorpecer su trabajo: “Me iría al dia siguiente”.

Wenger, muy reivindicativo en los últimos tiempos con la llegada del nuevo propietario del Manchester City y con el cariz inflacionista que está tomando el fútbol inglés, añadió junto a su enemigo íntimo escocés como testigo: “Si el manager ya no tiene el control total pero sigue siendo responsable de las derrotas, la situación se vuelve insoportable”.

No hay que ser ingenuo: el fútbol inglés ahora mismo es tan poderoso por el dinero que tienen los clubes. Pero también, y para mi con la misma importancia, la Premier es tan grande porque es deudora de toda una tradición centenaria de respeto. De respeto al trabajo de los entrenadores, de lealtad en el campo en el comportamiento de los jugadores, de casi irrelevancia arbitral y, en general, de saber que el fútbol es algo más que el resultado de un partido un sábado al mediodía. Ferguson y Wenger se mojan cuando ni lo necesitan; uno es una leyenda que a estas alturas puede hacer lo que le plazca, y el otro seguramente es el entrenador con más presigio del mundo. Pero lo hacen porque ambos son parte fundamental de la construcción en la última década del mejor fútbol del mundo, y nada hubiera sido posible con presidentes diciéndoles qué tenían que hacer. Eso es lo que piden y eso es lo que el fútbol necesita.

Comentarios

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    Seguimos con lo de mejor futbol del mundo…

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    Buen artículo. A lo que añado que el Newcastle es un equipo, a mí pesar, de perdedores, ficharon a Shearer cuando se proclamó campeón de la Premier con el Blackburn y fue el máximo goleador, pero aún así no han conseguido nada. Están a años luz del "Big Four" y con muchos problemas para engancharse en los que optan por la UEFA.

    Si los dirigentes, la mayoría no ingleses, se obstinan en querer dominar la parcela deportiva hará que la Premier pierda su razón de ser.

    Porque la liga inglesa siempre se ha caracterizado por tener a sus entrenadores bajo una amplia confianza que no se basa en el día a día de los resultados como en la liga española y en muchas otras ligas. Por ejemplo: Rafa Benítez contó que en su primer año en el Liverpool le sorprendió que su presidente le pidiera permiso a él para salir en la foto de la plantilla.

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