Amr Zaki asombra a la Premier con sus goles

0 comentarios

Zaki

Amr Zaki es un nombre anónimo para muchos, un egipcio que llegó sin hacer ruido a la selva de la Premier y que de buenas a primeras ha sacado su lado más fiero para hacerse un sitio entre los más poderosos del que, dicen, es el mejor campeonato del mundo. En el Wigan ha encontrado un escalón intermedio para brincar hacia la cima. Por lo pronto, este ariete de 25 años suma siete goles en sólo ocho jornadas y se ha convertido en el jugador más sorprendente de este arranque de temporada en la isla donde comenzó todo.

Sin embargo, a nadie en África le sorprende la salvaje irrupción de este jugador en la Premier. Zaki es uno de los cinco nominados para obtener el balón de oro africano en 2008. Delantero fornido, veloz y con la bendición del gol, tiene un largo historial de éxitos en su continente, sobre todo con su selección. Comenzó a hacerse un nombre en el panorama internacional, cuando en una de las semifinales de la Copa de África celebrada en su país en 2006, sustituyó a Mido a diez del final con 1-1 ante Senegal, con el consecuente enfado del por aquel entonces jugador del Celta. Zaki, como si quisiera darle la razón a su entrenador, marcó el gol del pase a la final en el primer balón que tocó, condenando a Mido al ostracismo y consolidándose como un fijo de su conjunto nacional. Esa Copa de África la ganó y dos años después volvió a repetir éxito, marcando cuatro goles, dos de ellos en la semifinal ante Costa de Marfil.

No obstante, muchos se preguntarán cuál ha sido la trayectoria de Zaki cómo jugador de club. Se puede decir que apenas salió de Egipto antes de dar su salto a la Premier. Comenzó en un equipo de tercera, El Merrikh, de ahí pasó al conjunto de su ciudad el Mansoura, donde consiguió debutar con 16 años. Allí adquirió tablas, marcó goles de todos los colores y se hizo un nombre para que el ENPPI, de la primera división egipcia, se decidiera a apostar por su fichaje. En el escaparate del ENPPI dio el salto a la selección y tras su explosión en la Copa de África de 2006, Zaki fue puesto en venta. El problema era que casi todos los mercados de invierno estaban cerrados y la única alternativa que tenía para salir de su país era irse a Rusia. Apareció el Lokomotiv, que pagó una barbaridad para el fútbol de Egipto, dos millones de euros, por hacerse con sus servicios.

En Moscú su carrera se vino abajo súbitamente. Las lesiones, la falta de confianza del entrenador y su incapacidad para adaptarse a las bajas temperaturas de la capital rusa provocaron que no durara ni tres meses en el conjunto moscovita. Regresó a casa, gracias al esfuerzo que hizo el Zamalek, uno de los dos gigantes de Egipto. De nuevo se volvió a sentir futbolista y de nuevo volvió a convertir goles, consiguiendo la copa en la pasada campaña. Sus méritos en el Zamalek, unidos a su impecable Copa de África, le han puesto en el selecto grupo de los elegidos a ser el mejor jugador del continente negro en este 2008.

En el Wigan ha encontrado todo lo que le faltó en Moscú. Desde que arribó, el técnico Steve Bruce se ha volcado con Zaki, al igual que todos sus compañeros. Se entiende magníficamente con Emile Heskey, al que admira, aunque no tanto como a sus verdaderos referentes, Kanouté y Didier Drogba, a pesar de que cada vez que puede destaca la figura de otro de los candidatos a alzarse con el título de mejor jugador africano de 2008, el también egipcio, Mohamed Aboutrika, centrocampista que recuerda a Zidane, y referente tanto de la selección como en el Al Ahly, el gran rival del Zamalek.

El comienzo que está protagonizando Zaki le ha catapultado a los altares de la Premier y se especula que en enero pueden llegarle ofertas al Wigan de cualquiera de los cuatro grandes para hacerse con sus servicios. Él promete fidelidad a su actual club por lo bien que se le está tratando, aunque de sobra sabemos cómo funciona este mundillo. El presidente del Wigan, Dave Whelan, no tiene tapujos en comparar a Zaki con el imparable Alan Shearer… En cierto modo ambos guardan parecido, tanto en peso, en altura y en constitución, como también por el instinto matador que casi sin que se den cuenta les conduce, conducía en el caso de Shearer, al gol. Con 25 años tiene mucho camino por delante y lo lógico es que dentro de poco pelee por grandes objetivos. Los españoles lo veremos de cerca en la próxima Copa Confederaciones.

Anunciate aquí
Anunciate aquí
Anunciate aquí

¿Quieres saber más?

Artículos

Artículos relacionados que probablemente también te interesen

Ver más

Respuestas

Preguntas sobre este tema que ha contestado la comunidad

+ Deja tu comentario

Escribir un comentario

Para hacer un comentario es necesario que te identifiques: ENTRA o conéctate con Facebook Connect

Anunciate aquí

WSL Weblogs SL