El gol 100 de Rooney desequilibra el derbi de Manchester

Santi Plaza 30 de noviembre de 2008 0 comentarios

Cuando uno aprovecha las tardes de los domingos para ponerse a ver un partido de la Premier casi nunca sale decepcionado. El partido de hoy entre el Manchester City y el Manchester United (0-1) ha sido otro claro ejemplo de ello. Sin que el juego de ambos equipos haya sido brillante, el partido ha tenido de todo y al final ha caído merecidamente del lado del United, gracias al gol número 100 de Wayne Rooney en la Premier League, justo un día después de su cumpleaños.

Ya queda lejano aquel año 2002, cuando la decisión del entrenador del Everton de incluir a un chaval de 16 años en la pretemporada del equipo sorprendió a propios y extraños. Pero aún sorprendió más que aquel chaval fuera capaz de contar aquellos partidos de pretemporada prácticamente por goles. El nombre de Wayne Rooney salió por primera vez a la palestra en los medios de comunicación y aquel año se convirtió en el goleador más joven de la historia de la Premier League. A sus 23 años, la marca de los cien goles parecía resistírsele y ha estado siete partidos sin marcar, pero ha dejado la efeméride para un importantísimo partido ante los rivales de la ciudad.

El ambiente en el estadio del City, como no podía ser de otra manera, ha sido espectacular. Los aficionados celestes han repartido tantos ánimos a los suyos como abucheos y silbidos a los diablos rojos, y en especial al que se está convirtiendo en el diablo de los graderíos: Cristiano Ronaldo, como sucediera en el último partido de Champions ante el Villarreal, ha notado la presión del aficionado a cada balón que ha tocado, y el madeirense no ha podido soportar la presión: ha acabado desquiciado y se ha ganado a pulso la expulsión por doble amarilla en el minuto 70 de partido.

La primera parte ha visto como el United dominaba el partido y el City jugaba a verlas venir, obsesionado por mantener el orden defensivo sobre todo por el centro y con los jugadores de la medular muy centrados en el desgaste físico (hoy por ejemplo Shaun Wright-Philips ha completado un auténtico partido de sacrificio y desgaste, aunque sin recompensa). Por su parte los red devils encontraban sus mejores ocasiones en las incursiones por banda bien de Park o de Cristiano Ronaldo. De esta forma, han avisado con un par de acercamientos a las inmediaciones de Hart, pero fue en las postrimerías de la primera parte cuando se abrió definitivamente el melón del Man City: un balón al área de los celestes acababa con el remate de Carrick escorado a la izquierda. El meta Hart no pudo detener el balón y el rebote lo aprovechó Rooney para marcar su gol número 100 y uno de los más fáciles de su carrera.

Tras la reanudación cambió totalmente el ritmo de partido y se vieron las cosas más interesantes. El City por fin se decidió a jugar a fútbol, o al menos a intentarlo y con la entrada de Elano mejoraron algo su juego de toque. Los de Ferguson cada vez se echaban más atrás sin complejos, a sabiendas que podrían aprovechar la velocidad y calidad de sus jugadores para matar el partido al contraataque.

Entonces llegó la expulsión de Cristiano Ronaldo por doble amarilla; la primera de ellas, por una dura entrada por detrás muy protestada por el portugués, que estuvo a punto de provocar su expulsión directa aplaudiendo irónicamente al colegiado tras su decisión. La segunda en una jugada aún más incomprensible, un balón al área que Ronaldo salta para cabecear, pero que finalmente en una decisión a caballo entre los reflejos involuntarios y la falta de concentración, el delantero toca el balón con ambas manos. Cristiano Ronaldo saludaba al balón de oro dejando a su equipo con diez para los últimos veinte minutos del choque.

A la práctica no importó la expulsión de Ronaldo, dio la excusa perfecta que le faltaba a Ferguson para renunciar ya claramente a cualquier alegría atacante y modificó el esquema sobre el campo para dejar un único hombre arriba y dos líneas compactas de cuatro jugadores para amarrar el partido. El City lo intentó con slaloms de Elano, con incursiones de Wright-Philips, con algún buen desmarque y peor disparo de Benjani y con un Robinho hoy muy flojo.

No hubo forma de romper el cerrojo de Ferguson y sólo en una última y desesperada jugada de córner a punto estuvo el City de lograr el empate in extremis. Con el tiempo ya cumplido y con el guardameta Hart corriendo hacia su portería después de haber subido a rematar el córner, Berbatov a punto ha estado de aprovechar el lance para aumentar la renta, pero el portero llegó en el último suspiro para despejar el balón. La sonrisa de Hart después de la parada fue un bonito final para un partido con muchos alicientes y cuya conclusión más práctica es el United se mantiene muy vivo en la lucha por el título. Por su parte el City certifica que aún le queda mucho para ponerse a la altura de los cuatro grandes.

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