
Desde la temporada 2001/2002, con Gerard Houllier en el banquillo, no le gana el Liverpool al Manchester United en su mítico estadio de Anfield. Un par de empates a cero y el resto derrotas, y sin marcar un sólo tanto. La temporada pasada perdió con un gol de John O’Shea en el último minuto tras haber dominado a su rival durante buena parte del partido.
Y hoy no ha sido muy diferente. El Manchester United juega este tipo de partidos muy confiado. Es el equipo menos goleado de Inglaterra, y sabe que pocos conjuntos tienen su calidad de medio campo hacia delante. Hoy salieron en Anfield con Hargreaves y Anderson en el centro, Cristiano Ronaldo y el viejo rockero Giggs por las bandas, y Rooney con Tévez en punta. Si eres capaz de adquirir solidez defensiva con el talento de estos jugadores, te conviertes en muy difícil de batir.
El Liverpool, por contra, peca un poco de inmovilismo. Benítez debería asumir que no es lo mismo jugar contra el Derby County que con el Manchester United. Presentó el mismo equipo que tan buen resultado le dio en Marsella, e hizo los cambios de manera totalmente autómata, como siempre: Babel por Kewell en el minuto 65 y diez más tarde Crouch por Kuyt. Todo programado de antemano independientemente de cómo marche el partido.
El gol del United, de Tévez aprovechando un disparo de Rooney tras el saque de un córner, fue en el minuto 43, pero en toda la primera parte el único peligro que consiguió crear el Liverpool fue gracias a las salidas por alto casi cómicas de Van der Sar, empeñado en chocar y llevarse a sus defensas por delante, e incapaz de atrapar un sólo balón. Los pentacampeones de Europa presionaron, dominaron, sí, pero desde fuera se veía que era totalmente improductivo. ¿No lo vio Rafa? En la segunda mitad, un duro disparo de Babel y un falta de Gerrard en el último minuto, bagaje real ofensivo del Liverpool. Cierto que el United no hizo mucho más, pero jugaba fuera de casa, con ventaja en el partido y en la clasificación.
Ahora el United queda nueve puntos por encima, y el Liverpool, cuyo declarado objetivo para esta temporada era la Premier League, que no gana desde 1990, lo ve fuera de su alcance teniendo en cuenta además que no hay un único rival, sino tres: United, Arsenal y Chelsea. El Liverpool tiene coraje, garra, es un equipo conjuntado y con este modelo ha ganado la Champions League. Pero necesita un poco más. Talento, fantasía. Quitando a Gerrard, futbolista total, y momentos de Torres o Kuyt, apenas lo tiene. Los nuevos dueños del club, Gillet y Hicks, han llegado para reunirse con Benítez, ¿le dirán esto mismo?



Comentarios
se van a dignar en hacer un post sobre el mundial de clubes?
Trackbacks