
En la fiesta de los grandes de Inglaterra se ha colado un extraño. O al menos un no habitual en las últimas fechas, pues sí tuvo sus momentos de gloria a comienzos de los ochenta, cuando Jimmy Rimmer, Dennis Mortimer, Gary Shaw, Tony Morley o Peter Withe, entre otros muchos, tocaron el cielo de Europa en Rótterdam a principios de los ochenta. Esos tiempos de esplendor ya pasaron y ahora el Aston Villa, después de haber quedado relegado a la zona media alta de la tabla, reclama la gloria para sí, pidiendo con firmes argumentos paso entre los grandes.
Sí, los villanos han resurgido en esta campaña. Martin O’Neill, técnico norirlandés, que devolvió al Celtic a la cima de Escocia, ganando tres ligas y llevándolo a una final de UEFA en la primera mitad de la actual década, es el responsable del ambicioso proyecto de los de Villa Park, desde el verano de 2006. Cogió a un equipo que había coqueteado con la First en la 05/06, lo asentó en su primer año y lo dejó en UEFA en la anterior temporada. En el presente ejercicio parece que los de Birmingham están dispuestos a dar un paso más y pelean de tú a tú los puestos Champions con Arsenal y United.
El Aston Villa es cuarto con 31 puntos, a siete del liderato. Son muchas las razones que podrían explicar su brillante primera vuelta. Una de ellas, sin duda, es la definitiva explosión de una de las mejores perlas que ha salido de su cantera. Gabriel Agbonlahor, hijo de nigeriano y escocesa, dejó destellos de calidad desde el primer día que debutó en el primer equipo, pero tras dos campañas en las que ha presentado números en torno a la decena de goles, parece que va a terminar de despegar. Punta rapidísimo, magnífico a la contra, muy directo, con disparo certero y gusto para caerse a ambas bandas, pues de hecho puede jugar de extremo, potente, hacedor de espacios… Son algunas de las características de este chaval de 22 años que ha comenzado esta campaña pegando bocados. Por lo pronto le hizo un hat trick en la primera jornada ante el Manchester City y ha logrado debutar con la absoluta. Sin duda, Agbonlahor simboliza el futuro para una afición que en los últimos años incluso había temido sufrir la deshonra del descenso.
Pero Agbonlahor no juega solo, está escoltado por una magnífica gama de futbolistas que han encontrado en Villa Park un idel equipo de clase media alta para crecer y desarrollar todo su potencial. Es inevitable no nombrar, por ejemplo, a Ashley Young, un futbolista que, si ya el año pasado dejó buena muestra de sus eléctricas características, en esta campaña se ha convertido en una de las auténticas sensaciones de la Premier. Es veloz como pocos, se desempeña en la banda izquierda a pierna cambiada, porque es diestro y goza de una precisión milimétrica a la hora de colgar balones al área. Dicen en Inglaterra que se trata de una versión moderna de Beckham, habrá que esperar pero por lo pronto apunta muchísimo y Capello lo tiene más que en cuenta.
A estas dos estrellas hay que añadir otro nombre, el del capitán y fijo, tanto para O’Neill como Capello, Gareth Barry, el verdadero líder de los villanos. Es un mediocentro técnico pero sobre todo agresivo, con intratable madera de líder… Este verano estuvo cerca de marcharse, objeto de deseo del Liverpool y otros grandes de la Premier, pero Martin O’Neill se negó en redondo a perder a su jugador franquicia. Es el símbolo de los villanos, uno de esos tipos duros que aporta equilibrio allá donde juegua, suma casi 350 partidos en la Premier en más de diez campañas en Villa Park, con sólo 27 años. Es, podríamos decir, el tercer lado que cierra el triángulo sobre el que se sustenta un conjunto que va de menos a más en las últimas campañas.
Carlos Cuellar, que el año pasado hizo un temporadón con el Rangers, fichado este verano, se ha hecho también con la titularidad, tras no contar demasiado en el inicio. Otro viejo conocido como John Carew, con 29 años, destaca en los villanos, junto a otros nombres de jóvenes muy interesantes como el polivalente centrocampista James Milner, el mediocentro Nigel Reo-Coker, el central Curtis Davies, así como varios veteranos como el danés Martin Laursen, central que a los treinta vive su mejor momento o el mítico meta norteamericano Brad Friedel, que después de toda una vida en el Blackburn, se ha hecho con la titularidad en el Villa Park. Son estas algunas de las claves de un Aston Villa que pide paso para inyectar aire nuevo en la zona alta de la Premier. Está por ver si aguantarán el tirón de la que, dicen, es la competición más exigente del mundo.



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