Se suele decir que la espera vale la pena cuando el objetivo, la meta o el sueño se culmina. En Almería no sólo se culminó con el regreso a Primera División veintiséis años después, sino que además se completó con una temporada espectacular, perfecta, de diez para un conjunto recién ascendido, con un humilde presupuesto, con un técnico jovencísimo, con más ganas que nadie y con la ilusión por bandera. Acabar octavo para un modesto como es la Unión Deportiva es un premio de incalculable valor que ni el campeón del optimismo hubiese pensado jamás alcanzar. Y todo, aderezado con partidos épicos y fútbol de un muy alto nivel. Almería se volcó con una escuadra que acabó el curso acariciando los puestos europeos y mirando por encima otros con presupuesto de mayor envergadura, aunque exentos de esperanza y convicción.
POSICIÓN FINAL | 8
EL MEJOR | Felipe Melo. El ex del Racing de Santander se salió en centro del campo andaluz. Su potencia y clase se impusieron y fue una de las piezas básicas en el esquema de Emery. Al igual que su técnico, sus buenas actuaciones le han llevado a la Fiorentina en una operación que ha servido para mejorar la economía del Almería. El ariete Negredo también fue uno de los mejores en una plantilla que fue una piña, la principal clave.