El apoteósico final de temporada de Diego Forlán le está haciendo volar, a él y a su equipo, hacia sus máximos objetivos. El personal para el uruguayo lo acaricia con ambas manos, un pichichi y una Bota de Oro que pueden ser suyos la próxima jornada. Sus goles (seis jornadas consecutivas mojando) han colocado al Atlético en puestos de Liga de Campeones y el Vicente Calderón puede alcanzar el orgasmo en el cierre de la temporada, el próximo fin de semana ante el Almería.
Pero sinceramente, ésto es lo que más temo. Que el cuadro rojiblanco tenga el terreno tan llano en la última jornada. No es por nada que a los ribereños les conozcan como ‘el Pupas‘, aunque sí es cierto que en las últimas temporadas se está empezando a difuminar esta idea. Sería una lástima que algún gigante europeo se llevara para la próxima temporada al uruguayo: con él, este Atlético de Madrid está comenzando a consolidarse en los puestos europeos. En este tipo de operaciones, mantener a sus cracks en el Manzanares, sí que tiene que aprender mucho el Atleti.
Sin ánimo de alarmar a los aficionados colchoneros, que Forlán consiga finalmente el pichichi y la Bota de Oro supondrá que más ojos se fijen en él. Sin embargo, con todavía dos temporadas por delante con el Atlético de Madrid, veo al uruguayo con un perfil perfecto para encajar en el proyecto de este club que vuelve a soñar con el himno de la Champions. El Atlético necesita a Forlán (más que al Kun Agüero, en mi opinión), y Forlán necesita al Atlético.