Leyendo hoy la crónica en el Mundo Deportivo sobre el partido de ayer del Barcelona ante el Sporting, donde los catalanes se llevaron el gato al agua con un solitario tanto de Pedro, aparecía un destacado con “mala sombra” que rezaba: ¿“habrá tomado buena nota Henry de cuántos pases de la muerte ofreció ayer Pedro”?
Ambos juegan en la misma posición, o por lo menos ásí es como los alinea Gurdiola. Uno ha sido uno de los mejores delanteros de la última década y sus estadísticas son aplastantes. Le quedan dos años de contrato por los que cobra una de las fichas más altas de la plantilla y pese a su calidad incuestionable, sus mejores años han pasado ya: esto hace que esté siempre en el centro del debate y que tenga su legión de partidarios y detractores. El otro se ha destacado esta temporada como una nueva perla de la cantera azulgrana y suma ya la friolera de quince tantos con el equipo, ganándose una merecida fama de revulsivo, pero también de “abre cerrojos”. Tiene todo el futuro por delante y ha respondido siempre bien a la confianza de Guardiola. Así las cosas, ¿quién debe ser titular en este equipo?
Henry tiene la virtud de no resultar indiferente. Pocos cuestionarán su calidad, su clase y su aportación al fútbol de la última década y si no sólo hay que ver sus números tanto en el Barça como sobre todo en el Arsenal. Pero su tendencia a jugar “al trote” en algunos encuentros hace que se cuestione la entrega total del jugador. Hace poco debatía con dos aficionados barcelonistas sobre el galo. Uno está claramente alineado con la facción anti-Henry, insistiendo en que toda la circulación del balón del Barça es buena…hasta que la toca Henry, que suele perderla. Y cuestiona su compromiso con el equipo habiendo ya logrado sus objetivos deportivos preferentes en la recta final de su carrera.