Calderón y cómo NO gestionar una crisis

Juan Baeza 22 de noviembre de 2008 0 comentarios

Comida Real

Los presidentes también juegan. Los presidentes deben ser hombres de fútbol, tipos con las espaldas anchas que sepan manejar vestuarios en tiempos de bonanzas y también en tiempos de crisis. Esta semana otra vez Ramón Calderón nos ha demostrado que como presidente no está a la altura de las circunstancias. Mucho se ha escrito y hablado sobre el desgaste que hay en la plantilla del Real Madrid, dibujando como trasfondo una división entre los jugadores que están a favor de Raúl y los que están en contra de su mando. Incluso algunos periodistas han llegado a afirmar que cuando Raúl celebró sus catorce años en Primera, invitando a toda la plantilla a cenar, sólo contó con la presencia de algo menos de diez compañeros… Si el río suena agua lleva. Y en esos momentos en los que la cuerda está tensa, se espera una actitud responsable de los que mandan, medidas que sirvan para limar asperezas y retomar el buen rumbo. Calderón ha intentado mover ficha en ese aspecto esta semana y, bajo mi punto de vista, se ha equivocado.

Todos los presidentes, cuando las cosas no funcionan, organizan una comida con toda la plantilla para intentar estrechar lazos. Es un recurso típico que suele dar resultado. Sin embargo, nunca ocurre que los mensajes que trasmite el hombre de mando a sus pupilos sean recogidos por cámaras y Prensa. Esa forma de transmitir crea un cierto entorno de artificialidad, resta sinceridad al discurso, da la sensación de que se pretende más dar sensación de unidad de puertas hacia fuera, en vez de lanzar un aviso duro y de compromiso a los jugadores. Eso es lo que ocurrió con la comida que el Madrid organizó hace unos días.

Es poco serio que un presidente intente concienciar a sus jugadores con cámaras por delante. Es obvio que seguir esa pauta es de presidentes que han tenido poco contacto con el fútbol. Los vestuarios son sagrados, eso es una máxima básica en este deporte. Por eso dio tal sensación de doblez el almuerzo organizado por Calderón. Es evidente que delante de las cámaras no va a haber debates, discusiones ni palabras subidas de tono… No se cerrarán heridas con palabra sinceras, con medios de comunicación presentes.

Llegados a este punto, tengo otro apunte. Creo que primar a la plantilla cuando ni siquiera ha terminado la campaña, y hacerlo de forma poco discreta, evidencia el tremendo estado de nerviosismo que se respira en la planta noble de Concha Espina. Estamos hablando del Real Madrid, de jugadores que gozan de unos emolumentos privilegiados, que defienden el escudo que más gloria ha dado al fútbol mundial… Y ahora resulta que a esos jugadores se les tiene que ofrecer 150.000 euros (cifra dada por Antena 3 en el telediario de este mediodía) por cumplir su trabajo.

Es un gran error lo de la prima. Primero, porque pone en la picota a los jugadores, que quedan como peseteros para la galería. Resulta curioso que haya que primar al Madrid para ganar a equipos como el Getafe o el BATE. La situación roza lo esperpéntico. La mentalidad de Calderón es la siguiente: os pagamos una barbaridad para que hagáis bien vuestro trabajo, no lo hacéis y os damos un regalito extra como aliciente. Y todo eso sin que ni siquiera se haya cumplido el ecuador de la temporada. Es cierto que en ocasiones las primas vienen bien para sacar un esfuerzo extra de las plantillas en los tramos finales de campañas, pero ahora carece de sentido, cuando queda más de media campaña por delante. Y, si se hace, al menos que sea con discrección para no generar un debate público en torno al tema.

En resumidas cuentas, considero que esta semana Ramón Calderón ha mostrado una incapacidad preocupante para manejar una patata caliente que le puede achicharrar. Es obvio que no sólo Schuster es el culpable de lo que está ocurriendo en el Santiago Bernabéu. La flor no le podía durar siempre al que reparte primas como pipas.

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