Las bodas de plata de la Quinta del Buitre

Antonio Toca 7 de diciembre de 2008 0 comentarios

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Este fin de semana debería ser el de rendirles un debido homenaje a una generación que cambio la manera en la que se entendía el fútbol español, tras las ligas de Real Sociedad y Ath. Bilbao. Un soplo de aire fresco que arrancó con fuerza en Segunda división y que obligó al Real Madrid a llevar los partidos del Castilla al Santiago Bernabéu. La gente quería ver disfrutar a esos chavales divertirse con lo que entendía era un juego. En realidad, era su medio de expresión, una forma diferente de tomarse la vida, tras el fiasco del Mundial 82. A la quinta del Buitre, en vez de recordar todo lo que dio, le sacan a relucir los dos traspiés: la fatídica noche en Eindhoven, en la que el balón no quiso entrar en la portería, y que les hubiese encumbrado, el repaso del Milan de Sacchi, y la tarde aciága de los penalties frente a Bélgica, que evitó ver a aquella gran selección hacer frente a Maradona en las semifinales de México 86. Pese a eso, lo único que se puede agradecer a esa Quinta, es que es de los aficionados, que disfrutaron de cinco años de fútbol glorioso.

El nivel, en el recuerdo reciente, de todo lo que viene, lo marcan ellos. Cambiaron el fútbol en nuestro país, hasta tal punto, que si se hace una encuesta, cada aficionado tiene su momento personal y su recuerdo especial de esos cinco años. Empezó un 4 diciembre de 1983, con el debút de Sanchís y Martín Vázquez, por entonces dos juveniles, y desde ese día el virus se fue propagando.

Ayudó que el entrenador por aquel entonces de la primera plantilla era Don Alfredo Di Stéfano, que lo vio claro y dio carrete a un equipo que llevaba una temporada horrible. Se corrió el riesgo y se apostó por los jóvenes, aunque el fútbol era bastante diferente a como es hoy. Los blancos no tenían dinero, y poca más opción había en ese año. Luego vino el deslumbrante debut de Butragueño en Cádiz, y la llegada de Míchel la temporada siguiente a la banda derecha. Así se fueron asentando, y el resto es historia desde que apareció el ya famoso artículo de Julio César Iglesias en El País. Han corrido las efemérides, los homenajes y los textos recordando su legado (el de Cruyff en el Barça no se entiende sin la existencia previa de la Quinta del Buitre).

Hoy antes del partido frente al Sevilla deberían tener el homenaje que en realidad merecen. Han pasado 25 años en tiempo, pero en la memoria selectiva de los aficionados, sigue vigente. Y ese es el verdadero triunfo de Butragueño, Martín Vázquez, Michel, Sanchís y Pardeza. El que unos chicos criados y formados en las categorías inferiores del Real Madrid, retomaran la época de gloria del club hasta convertirse en leyendas.

A continuación una recopilación de lo que se ha comentado sobre ellos: Amancio, el descubridor de ‘La Quinta del Buitre’, entre la crisis de los 30 y el acné juvenil; El riesgo de la esperanza; La historia contada por Pardeza, Butragueño y Julio César Iglesias; Homenaje a una generación; El Madrid de la Quinta (1984-1990), los artistas al poder.

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