
Decía el filósofo británico Francis Bacon que “si comienza uno con certezas, terminará con dudas; mas si se acepta empezar con dudas, llegará a terminar con certezas”. La frase le viene muy bien a la moral madridista. Porque las dudas que albergan ahora, los indicios de fracaso precoz, aún pueden convertirse en agradables certezas. Aunque el escenario, las condiciones y el estado actual de la plantilla no son favorables. Es más, son muy perjudiciales: 10 grados bajo cero a la hora del partido, el estadio nevado, un equipo vulgar pero que no tiene nada que perder y una alineación condicionada por las lesiones y con un banquillo que aportará pocas soluciones.
Que no será fácil, vamos. Si el objetivo al empezar esta Champions era llegar al incómodo viaje de Bielorrusia con los deberes hechos, no se cumplió. Y ahora toca pagarlo caro. Los goles de Del Piero repercuten en Minsk, y en la necesidad para los blancos de conseguir una victoria sin condiciones ni perdones. De no producirse el objetivo marcado, los problemas en la clasificación para octavos sólo serán una anécdota comparados con la tensión de los aficionados, los ataques de la prensa y las posibles (probables) decisiones de los que mandan en el club.
Las bajas siempre son importantes. Pero en el Madrid, en este caso, lo son aún más, por dos razones: En primer lugar, porque la plantilla no tiene recambios de garantías para los titulares que faltan, y en segundo, porque los que faltan, además de ser importantes, tenían la misma función. Van Nistelrooy, Robben o Higuaín son los encargados de llevar el peso atacante del equipo, de definir. La falta de gente que consiga goles puede ser clave para el desarrollo tanto de este partido como de los siguientes, visto el último encuentro, donde sólo se metió un tanto al Recreativo en casa.
Por su parte, el BATE buscará seguir con su digno papel en Europa, rozando la heroica y traspasando la sorpresa general. Los octavos suenan a utopía, pero la UEFA sólo significa una oportunidad complicada para el modesto conjunto de Borisov. Mucho que ganar y nada que perder, algo muy peligroso para el rival. Si existe un momento bueno para dar la campanada y batir al Real Madrid es éste.
La búsqueda de la victoria para disminuir la angustia o conseguir la gloria. Eso será lo que veamos en Minsk, en el duelo entre dos equipos que representan los dos extremos del fútbol actual. Dos polos diferentes en todo menos en su objetivo final: ganar.


Comentarios
Ironic mode on
BATE Borisov y Anorthosis Famagousta, esos equipuchos que no merecían estar en la "grandiosa" Liga de Campeones…
Ironic mode off
Quién nos lo iba a decir, señores…
El Madrid tendrá que sacar todo su repertorio como buen competidor en Europa. Ya no hay espacio para errores, la Juve se los llevó todos. Ahora toca ganar y vale que las condiciones son muy desfavorables, pero es en estos partidos donde se empieza a ganar la orejuda. Todo lo contrario implicará movida de la buena.
La orejuda se empieza a ganar desde el primer partido, para partidos que deberían ser de trámites como éste, puedas dar descanso a jugadores y dar la titularidad a los menos frecuentes. El Madrid lleva ya unos años costándole mucho pasar la primera ronda, siempre en el último partido o jugándosela a cara a cruz, por lo que es lógico que sea eliminado en octavos cuando relativamente siempre te va a tocar un cabeza de grupo. Pueden dar gracias a que el Zenit no es el del año pasado y la Juventus no ha querido jugársela al Madrid, porque habiendo intereses por medio, hubiera entendido que los italianos maquillaran su resultado para que el Madrid se la tuviera que jugar en la última jornada contra el Zenit, así ya te quitas uno de los equipos fuertes en teoria. Ya sé que sería desprestigiar la competición y de rastreros, pero friamente, mejor enfrentarte más adelante contra el Zenit (que su liga acaba pronto), que contra el Madrid.